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Luis Igor Antías: ” Educación chilena del siglo XXI: ¿Industria o bien público?”

“Justo ahora en vacaciones, cuando estudiantes, docentes y organizaciones ligadas al mundo de la educación, están en reparador descanso, se debaten importantes políticas públicas en educación que marcarán parte del Chile del siglo XXI”.

Así lo señala el historiador Luis Igor Antías, quien ha realizado publicaciones sobre Gabriela Mistral, el Conflicto de la Zona Roja de la Araucanía, siendo parte de los historiadores nacionales que está dando una nueva visión a la historia reciente, analizando temáticas relevantes para el desarrollo de nuestro país.

Conversamos con el autor del artículo académico “La educación chilena del siglo XXI: Fin a la segmentación social y apertura a la inclusión social” que abarca el periodo histórico desde el gobierno militar (1980) a los inicios del segundo periodo del Presidente Sebastián Piñera (2017), es tajante al señalar que “Chile se está jugando la posibilidad de dar un salto cualitativo al desarrollo. Esto cobra relevancia, especialmente en el Día Internacional de la Educación”.

¿De dónde surge esta preocupación?

Al estudiar los indicadores educativos, los esfuerzos de aumentar los recursos públicos en educación, el nivel de debate político y público en torno a lo que será la educación en el presente siglo. Nuestro país requiere un mejor desarrollo educacional. Chile destina por cada estudiante la mitad que el promedio OCDE, 5.092 dólares frente a 10.000 y ocupamos el penúltimo lugar de los países del OCDE en competencia lectora mínima, 68% frente al 80%. Implícitamente existe una visión país que es necesaria reflexionar, debatir y concordar. Como profesor e investigador me inquieta la falta de perspectiva estratégica a mediano y largo plazo en las políticas públicas en educación.

El 24 de enero es el Día Internacional de la Educación. ¿Qué significado debiera tener?

Es un acuerdo a nivel internacional que nuestro país suscribió. La declaración señala: “La educación es un derecho humano, un bien público y una responsabilidad colectiva”, éste es el compromiso al cual adhirió Chile en la 44 sesión plenaria del 3 de diciembre de 2018 en la Asamblea de las Naciones Unidas, donde se proclamó el 24 de enero Día Internacional de la Educación, en celebración del papel que la educación desempeña en la paz y el desarrollo. Sin duda, es un acuerdo que nos compromete como sociedad chilena a una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todos y de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida. La idea – lo dice el documento que proclama este día – “es alcanzar la igualdad de género y romper el ciclo de pobreza que deja rezagados a sectores de nuestra sociedad”.

También, significa adherir a la necesidad en el mundo de una mejor educación. Hay 262 millones de niños y jóvenes siguen sin estar escolarizados, 617 millones de niños y adolescentes no pueden leer ni manejan cálculos simples; menos del 40 por ciento de las niñas del África Subsahariana completan los estudios en los primeros años de enseñanza media y unos 4 millones de niños y jóvenes refugiados no pueden asistir a la escuela. El derecho a la educación de estas personas se ve afectado y eso es inaceptable. En la celebración del primer Día Internacional de la Educación, la UNESCO exhorta a los gobiernos y a todos sus asociados a convertir la educación universal de calidad en una prioridad principal.

¿Cuál es la situación educacional en Linares?

Solo algunos datos, en Linares en la última PSU aplicada en los 19 establecimientos educacionales de la comuna con enseñanza media solo 11 de ellos tuvieron promedios sobre los 450 puntos; es decir, el 57% de los establecimientos alcanzaron en promedio sobre ese puntaje. Un alto número de estudiantes no obtuvo en el Sistema Único de Admisión a las universidades chilenas del Consejo de Rectores y universidades adscritas a éste, un puntaje que asegurara postular y ser seleccionados para la educación universitaria. Estadísticamente, solo nueve establecimientos podrían asegurar un adecuado ingreso a la universidad, esto claramente es un signo de desigualdad, donde no se ha logrado los aprendizajes requeridos por la PSU.

Por otra parte, el Sistema Nacional de Evaluación del Desempeño (SNED) del Ministerio de Educación, que mide a través de un índice de desempeño a las escuelas a través de 6 factores: efectividad (SIMCE), superación, iniciativa, mejoramiento de condiciones de trabajo, igualdad de oportunidades, e integración de profesores, padres y apoderados, nos señala que hay problemas. El promedio de las escuelas de Linares fue de 67,88 sobre 100 puntos. Lo dramático de este indicador es que la superación de los establecimientos no sobrepasa en promedio los 47 puntos. Eso denota un estancamiento en los desempeños, especialmente de los establecimientos más vulnerables. Las coberturas curriculares no se logran por una serie de factores que tienen que ver con elementos internos y externos a los establecimientos educacionales.

¿En concreto el buen rendimiento de los estudiantes por qué se explica?

En gran medida, por el contexto familiar. De hecho, Chile aparece como el segundo país de Latinoamérica donde el desempeño académico tiene mayor relación con el nivel socioeconómico, de modo que los estudiantes con más recursos parten la carrera en una mejor posición que sus pares más vulnerables. También, hay otros factores de efectividad escolar que pasa por el rol de los docentes, el orgullo institucional, expectativas, incentivos, clima de aula, entre otros.

Referente al proyecto de “Admisión Justa”: ¿efectivamente ayuda a mejorar la educación?

Una decena de organizaciones de la sociedad civil y cientos de adherentes están iniciando una campaña en respuesta a la idea del gobierno de reponer la selección por rendimiento académico.

Primero hay que conocer bien el proyecto. Lo claro es la necesidad de debate frente a éste, no solo por parte de los políticos, deben estar presentes los implicados es decir padres, apoderados, profesores, estudiantes, organizaciones civiles, intelectuales, etc. Creo que el proyecto “Admisión Justa” que el Gobierno impulsa, está siendo planteado en un momento inadecuado. Privilegiar el rendimiento académico y permitir que los establecimientos educacionales puedan seleccionar a sus alumnos puede ser legítimo para algunos y para otros no. Definitivamente, la selección no ayuda a mejorar la educación. En ese sentido es interesante lo planteado por Educación 2020.

Lo que está en juego hoy, no es tan solo el proceso de admisión por selección del presidente Piñera o la ley “Machuca” por parte de la oposición; es la educación y modelo de sociedad, a eso debemos poner foco. Es una oportunidad histórica de definir adecuadas respuestas para el desarrollo nacional. Recordemos el impacto que tuvo en el pasado la “ley de Instrucción Primaria” o el “Gobernar es Educar”, definieron también un modelo de sociedad y desarrollo social y crecimiento económico para el país.

¿La educación es una Industria?

Lamentablemente el Simce como indicador educativo ha pasado a ser mal utilizado, ya que se difunde a través de los Medios de Comunicación y por el propio Ministerio de Educación, transformándose en un modelo de producción, más que un modelo educativo que da cuenta del nivel de aprendizajes de los estudiantes.

La educación se ha transformado en una industria. Ello, es ratificado por el propio Presidente de la República al utilizar dicho concepto de “industria”, aunque lo haya cambiado al día siguiente por “comunidad escolar”, denota claramente una ideología y visión de modelo de sociedad. Una reciente encuesta indica que ante la pregunta “¿usted está de acuerdo o en desacuerdo con que liceos y colegios puedan seleccionar a sus alumnos por mérito académico?” Un 63% dijo estar de acuerdo, un 35% en desacuerdo y un 2% no supo qué responder. Si esto refleja a la sociedad chilena, estamos entonces frente a una presión que haría replicar un modelo de sociedad poco equitativa y segregadora.

Cuando se afirma que la educación es un derecho se está indicando que en ella no opera la regla de mercado, pues toda persona tiene ese derecho en las mismas condiciones. La educación es considerada como un derecho humano que permite acceder a los demás derechos humanos. A eso, se comprometió Chile en la ONU en diciembre del año pasado.

El debate no es solo educativo, también es de modelo de sociedad, de política de estado que marcará gran parte del siglo XXI en nuestro país. Sin duda, es un legado para los futuros chilenos.

Garantizar una educación inclusiva, equitativa, de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos es una tarea histórica. El compromiso es por parte de todos nosotros para transformar vidas mediante una nueva visión de la educación, pero con medidas audaces e innovadoras, es una responsabilidad que nos debe convocar no solo en ideas, sino en acciones concretas.

Luis Igor Antías

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