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Honor y Gloria para un Héroe Linarense en 21 de Mayo: Doctor de la Esmeralda Germán Segura Gonzales

Para muchos, un héroe o heroína es aquella persona que lleva a cabo una hazaña extraordinaria y beneficiosa por los demás. Linares, posee un héroe que pocos conocen y conmemoran.

Tal vez, usted ha visto un descuidado monolito con un ancla en la plaza de armas en Linares, dedicado a un verdadero héroe de la guerra y de la paz. Eso fue el linarense Germán Segura González, médico de la Esmeralda, que un 21 de mayo de 1879, llegó a convertirse y proyectarse como un verdadero héroe con cualidades muy humanas, un ciudadano común e hijo de esta tierra que nos brinda un gran ejemplo.

Pero qué convierte en héroe a un joven de 23 años, estudiante de medicina. Acaso será la preocupación por los demás y el ser competentes al llamado a servir, poniendo las habilidades personales y la seguridad en sí mismo en juego. Sin duda, son personas de pensamientos positivos, enfocados resultados positivos, pese a la adversidad.

Los héroes por lo general son personas desconocidas, anónimas y aparecen en el momento indicado cuando más se necesita una ayuda. Germán Segura González, tenía algo de eso, hijo de la educación pública y de virtudes ciudadanas.

Como señalábamos, en un sector de la plaza de armas de Linares se encuentra un monolito que recuerda al médico – héroe Germán Segura González, linarense que hacia 1879 estudiaba medicina en la Universidad de Chile y cursaba el último año cuando se declaró la Guerra del Pacífico.

El veinteañero Segura, era hijo de una familia ligada a la agricultura en la Huerta de Maule, hizo sus primeros estudios en Linares, ya en Santiago ingresó a la Universidad de Chile a estudiar medicina.

El 5 de abril de 1879, se efectúa una reunión de la Facultad de Medicina la que tuvo una asistencia extraordinaria de profesores, médicos, farmacéuticos y estudiantes llenos de fervor patriótico, que querían ver la manera de ofrecer sus servicios médicos. Ahí estaba Germán Segura, inspirado en los modelos de las clínicas alemanas, francesas e inglesas, pero también, con el llamado a servir.

Germán Segura cursaba su último año de Medicina al estallar la Guerra del Pacífico. Decide dejar sus clases ante la falta de personal médico necesario para la guerra y se enroló en la Armada, pese a no saber nadar y nunca haber navegado, fue destinado a la corbeta «Esmeralda» con el cargo de ayudante del médico cirujano Cornelio Guzmán.

Años después, Germán Segura, señaló: “Yo era estudiante de Medicina… el Ejército no tenía cirujanos y la Marina carecía de ellos. No sé qué ola de patriotismo nos invadió, que un día nos presentamos al Gobierno varios estudiantes a ofrecer nuestros servicios, los que de inmediato fueron aceptados…”
La primera misión del joven cirujano fue trasladar hasta Valparaíso a los heridos del desembarco de Pisagua; por sus profundos conocimientos fue destinado el 9 de mayo de 1879 a la Esmeralda, el Presidente Pinto le nombró ayudante de cirujano bajo las órdenes del Dr. Guzmán.

El médico Segura comentó en una de sus pocas entrevistas que “debimos en la enfermería amputar, curar o simplemente dejar morir a los heridos que llegaron sin cesar desde cubierta, debiendo usar alcohol, vendas, torniquetes, morfina y coñac, para aliviar los terribles dolores de los heridos de muerte. Después de los espolonazos se ataban a los heridos a tablones, para que pudieran flotar”. Sin duda, todas las habilidades y destrezas se ponen en juego.

El médico Germán Segura, en Revista Sucesos N° 2 de mayo de 1911, dice “el buque empieza a sumergirse y,…a anegarse los departamentos de las maquinarias en donde se encuentra de servicio el cuerpo de ingenieros compuesto de los oficiales Mutilla, Manterola y Gutiérrez, de los mecánicos Torres y Jaramillo y de todos los fogoneros. Estos buscan asilo en el entrepuente. Aquí se halla el hospital a cargo del Dr. Cornelio Guzmán y de su ayudante, que lo era yo…”

Agrega, ”las lanchas del Huáscar nos recogieron. De mí sólo puedo decir que habiendo concluido el combate a las doce del día, apenas tuve conciencia de que vivía como a las cinco de la tarde, cuando el Dr. Tavara me desataba el torniquete que me habían atado para que arrojara el agua…” Salvado milagrosamente del estallido de una granada y hundida la gloriosa nave, Segura González cayó al mar siendo rescatado y tomado prisionero por los hombres del monitor «Huáscar».

“Bien recuerdo que, en medio de mis adormecimientos, alguien fue a sorprenderme capciosamente para preguntarme el andar de la Covadonga”, Grau intentaba perseguir a la nave chilena, que huía en malas condiciones, señaló un andar mucho mayor, lo cual hizo desistir al Almirante peruano, retornando a Iquique.

Después de la captura de la cañonera peruana «Pilcomayo» por los chilenos, se acordó un protocolo de canje de prisioneros peruanos y chilenos y por ello don Germán Segura pudo regresar a las filas volviendo a Valparaíso, donde se le brindó una multitudinaria recepción a los héroes en Valparaíso, el 3 de diciembre de 1879; en 1880 visitó Linares, donde fue recibido con solemnes honores. Luego es ascendido a Cirujano de Fragata, retirándose de la Armada antes del término de la guerra.

HÉROE EN LA PAZ
Germán Segura continuó trabajando en la vida civil ocupando diversos cargos administrativos, el último de los cuales fue el de Inspector de Alcoholes. Se casó en Concepción con Lucila Cartes Roble, tuvieron catorce hijos. También, vivió en Victoria, en los recientes territorios incorporados a la soberanía nacional en la Araucanía, ciudad de la que fue regidor en 1895 y Primer Alcalde; tras jubilar vivió en Santiago en calle Riquelme 64, trasladándose a Linares a ejercer su profesión de médico, se integró a la sociedad linarense, adquiriendo gran prestigio social, pasando a relacionarse con los miembros más tradicionales de la zona, realizando a través de su trabajo como médico atención a enfermos con una gran entrega hacia los más pobres.

El doctor Segura participó en organizaciones benéficas, donde fue además presidente de la Sociedad de Veteranos de la Guerra del ’79 de la ciudad.

Hombre público, brinda sus mejores esfuerzos a los demás, su figura fue muy reconocida y valorada como “héroe de la ciudad” por su deber ciudadano no solo en la guerra, sino en la paz, enfrentaba los problemas sociales de la época como el alcoholismo y la pobreza. Vivió en calle Independencia N° 588 esquina Lautaro, falleciendo de una complicada diabetes el 28 de marzo de 1920, siendo sepultado en el Mausoleo del Ejército, en Santiago. Posteriormente, es trasladado en mayo de 1976 a la Cripta de Valparaíso Héroes de Iquique, en la Plaza Sotomayor de Valparaíso, donde junto a Prat recibe el reconocimiento y honores de héroe cada 21 de mayo.

Por Luis Osvaldo Igor Antías
Historiador

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