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Documental la Ruta del Arte Rupestre promueve las bellezas de la alta cordillera de El Melado

El documental realizado por Gustavo Bueno Álvarez, promueve la alta cordillera linarense, su belleza, la vida, la cultura e historia que encantan a los expedicionistas. 

Desde hace unos años empezó mi interés en el arte rupestre, después de leer una nota que realizó el diario El Heraldo de Linares (Chile) , sobre una expedición, que se realizó en el año 1958, hacia el sector Cajón Calabozos, en la alta cordillera del Melado; con el interés inicial, de descubrir un supuesto yacimiento de uranio existente en esa zona.

El dato que llegó a oídos del hijo del entonces, Intendente Kurt Möller, a través de un relato del buscador de minas, Vicente Mestre Jaime. En esos tiempos, la guerra fría estaba en plena escalada, aunque es bueno recordar que en 1962 ya estaba declarada. El uranio era de suma importancia estratégica, para los efectos de desarrollar artefactos nucleares.

Es por esto que el intendente Kurt Möller, motivado por la demanda de este mineral, junto a un grupo de profesionales que encabezaba el geógrafo de la Universidad de Concepción, geólogo Mueller, su esposa May  y solicitando colaboración al director de la Escuela de Artillería de Linares, por el nivel de dificultad geografica y logística, para ir en busca de este mineral, sumando personal y arrieros de la zona. Para dejar un registro fotógrafico de la expedición, se invitó a Enrique Maturana González, destacado fotógrafo de Linares.

Hans Nimeyer

Al llegar al sector Calabozos, lugar señalado, no lograron encontrar estas vetas del mineral. Sin embargo, por datos entregados por arrieros, descubrieron un asentamiento de antiguos habitantes, con dibujos realizados sobre numerosas piedras y roqueríos del sector.

Es aquí, que comienza mi interés por conocer estos asentamientos humanos, que datan de miles de años. Es así como empiezo a bucear en mi mente… cómo producir un documental con esta historia, tomando la idea de aquella odisea y las posteriores expediciones (alrededor de seis), encabezadas por el arqueólogo Hans Nimeyer. Comenzé a contactar algunos investigadores de la zona como Lower López, Manuel Briceño, Dr. José Retamal Soto, Manuel Quevedo Méndez, Luis Albornoz (arqueólogo) Cristian Lara (investigador), algunos arrieros y Maxi Ruiz,conocedor de muchos lugares de estas tribus, (chiquillanes, araucanos, tehuelches, entre otros) y la revisión de literatura escrita sobre el tema.

Nuestra primera etapa, fue el estudio bibliográfico y reuniones sostenidas sobretodo con el empresario Lower López y el doctor José Retamal y el apoyo del profesor Manuel Quevedo.

Conseguimos parte del financiamiento con el señor López y la Municipalidad de Linares, a través de su administrador John Sancho. Se solicitaron los servicios del youtuber y realizador audiovisual, Jon Gross de EE.UU y algunos amigos.

Así como comienza a tomar forma y esperanza mi documental, junto al apoyo bibliográfico del geólogo George Miller de la Universidad de Concepción. La posterior incorporación de literatura Hans Niemeyer, más bibliografia que investigué y la información oral, tan importante en nuestra zona, sirvieron de apoyo para iniciar mi investigación.

Nuestra expedición contaba, en su primera etapa, llegar a nuestro campamento base, el lodge del Parque Guaiquivilo, para organizar in situ la primera etapa. Llegar a casa de lata, que utilizan los arrieros del Melado en Cajón del toro, a un día completo, desde el lodge Guaiquivilo, hasta ese punto, y continuar a hacia Lagunas Cuéllar, primer lugar indicado en nuestra planificación, que tenía grabados de arte rupestre y petroglifos.

Nuestra primera noche en lodge de parque Guaiquivilo, fue reunión cena, a lo campestre y comenzar a planificar la salida del próximo día, siempre acompañado de un buen asado y vino chileno.

Nuestro primer día de cabalgata era trasladarnos, por el interior del parque Guaiquivilo, que toma un día a caballo, para llegar a nuestro segundo campamento base, CASA DE LATA, que utilizan los arrieros en Cajón del toro; para continuar a la segunda etapa: Lagunas Cuéllar.

En donde se encuentran vestigios de dibujos de arte rupestre y petroglifos, la odisea fue una experiencia maravillosa , al llegar a CASA DE LATA a dormir, descansar, alimentarnos con un chivo al palo y salmones a la mantequilla en donde Óscar, quien ya se encontraba un día antes para tener el campamento listo. Nuestros caballos descansarían y alimentarían,para partir en nuestro segundo día, hacia Lagunas Cuéllar.

Al dia siguiente desayunamos, Max y Oscar montaron los caballos y pertrechos y nos fuimos a Lagunas Cuéllar.

La travesía en cada momento fue una experiencia mística, llena de colores (otoño) el Cajón del toro fue en cada momento de dulce y agraz. Los acantilados y las dificultades propias de la geografía, la adrenalina, era una constante, sobre todo para los principiantes Jon Gross y quien escribe esta Historia.

Al llegar al final del Cajón del toro, en donde al frente ,mirando a unos 1000 metros de altura, se divisaba el glaciar El toro, la ruta fue la más peligrosa y vertiginosa. Solo una huella y encabezando la expedición estaba lower López, conocedor cien por ciento de la ruta. Detrás, quien escribe y realizador del documental, (Gustavo Bueno), más atrás Manuel Briceño, Jon Gross, Óscar y por último Maxi Ruiz. Sin duda, esos momentos pasaron mil cosas por mi cabeza. Era peligroso y el acantilado se veía cada vez más lejos, sumando a un trastabilleo del caballo de Briceño , que nos hizo pasar uno de los mayores riesgos y peligros. Creo que fue el importante de toda la ruta.

Cruzando el paso más peligroso llegamos a un valle hermoso, en donde pudimos observar y disfrutar del paisaje. No contaba con ningún peligro, comenzó nuestro nerviosismo, propio de cualquier persona que está a punto de llegar al objetivo.

Después de ver una pequeña lagunilla, los más experimentados, jugaron con los novatos (Gustavo y Jon ), quienes no conocíamos, y comentaron los más experimentados, “¡esta es la LAGUNA CUELLAR!”. Supimos de inmediato que era una broma. Unos kilómetros más y nos encontramos con lomas maravillosas que había visto en una cordillera, teniendo en cuento lo poco o nada que conocía. Lo que vino a continuación es indescriptible.

Después de detenernos, para ir registrando el paisaje y descansado un rato, en un día llegamos a lagunas Cuéllar. Indescriptible tales maravillas, quedando por horas observando su belleza y comenzamos a buscar y registrar los dibujos ancestrales. Después de recorrer por un día y alimentarnos, volvimos a nuestro segundo campamento base, para salir al día siguiente al sector Vacas Robadas en donde se encontraban otros vestigios de arte rupestre y petroglifos.

Ahí fue cuando mi imaginación se transformó en realidad, al estar en un lugar de miles de años ocupados por antiguos habitantes. Realmente místico y sobrecogedor.

Sector Vacas Muertas

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