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domingo, junio 23, 2024
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Sargento 2° José Antonio Castro: Un linarense con tres medallas

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Cuando conmemoramos una año más de la nacionalidad chilena y de las Glorias del Ejército, el historiador  Luis Igor Antías, nos da a conocer una crónica referida a un linarense, un chileno, héroe en las campañas de la Guerra del Pacífico; cuya memoria se resiste a desaparecer, pues sus descendientes aún conservan los relatos del bisabuelo que fuera un soldado destacado y testigo privilegiado de hazañas militares de otrora.

Obtener reseñas biográficas y testimonios de hombres de esta tierra que participaron en la Guerra del Pacífico es una tarea difícil. Así se lo indiqué a Juanita Méndez, cuando tomó contacto conmigo, inquieta por dar a conocer los relatos familiares que señalaban la existencia de un soldado linarense partícipe de las campañas más complejas del conflicto bélico. Durante el siglo XIX pocos militares sabían leer y escribir, tampoco dejaron testimonios en los archivos históricos, salvo algunos testimonios que han traspasado el tiempo a través del relato oral familiar. A las escasas fuentes y documentos de época, se une el poco reconocimiento hacia los llamados “Veteranos del 79”, los soldados que pelearon en la Guerra del Pacífico y que vivieron hasta avanzado el siglo XX en esta tierra de Linares, fueron solo reconocidos cuando el interés público lo hacía propicio, al menos así se desprende al leer la prensa de la época. 

Iniciando el camino al honor y gloria

Don José Antonio Castro, hijo no reconocido de María del Carmen Castro, nacido en 1852, abandona el hogar a la edad de 17 años para ingresar a la armada a prestar servicios como soldado de marina, sirvió desde el 11 de junio de 1869 hasta 1884. Sin duda, el ser uniformado era la gran posibilidad de alcanzar un mejor porvenir.

Al estallar la Guerra del Pacífico, José Antonio Castro se encontraba en una de las embarcaciones más vulnerables de la flota chilena. El 21 de mayo de 1879, embarcado en la goleta “Covadonga” y con 27 años de edad, era uno de los fusileros de la embarcación que junto a la “Esmeralda” se encontraba en la rada de Iquique, realizando el bloqueo al puerto. Contra todo cálculo en la rada se enfrentarían las corbetas chilenas contra los poderosos navíos peruanos. La “Esmeralda” se batió contra el “Huáscar”; la “Covadonga” contra la “Independencia”. Era la gran gesta naval de Chile donde el comandante Arturo Prat se inmoló por cumplir con su deber. Prat, junto al sargento Aldea y el marinero Arsenio Canaves se lanzaron al abordaje del poderoso monitor Huáscar, sucumbiendo en su vano intento. Luego intentarían lo mismo Ignacio Serrano y un puñado de marineros, pero el desigual combate estaba decidido a favor del monitor peruano. Mientras tanto, Carlos Condell, comandante de la “Covadonga”, frente a Punta Gruesa maniobra cerca de la costa con el fin que la “Independencia” lo persiguiera. El soldado José Antonio Castro fusil en mano esperaba la orden de disparar,  iniciada la refriega junto a sus compañeros evitaban con sus disparos que los cañones de la Independencia apuntaran a la Covadonga. El menor calado de la nave chilena y la destreza de sus navegantes posibilitaron un resultado exitoso. La Independencia chocó contra los bajos de Punta Gruesa, perdiéndose una de las embarcaciones más poderosas del Perú. El 21 de mayo fue de tristeza para los chilenos en Iquique y de alegría en Punta Gruesa y, José Antonio Castro, obtenía su primera medalla en combate. 

Nuevas condecoraciones.

Posteriormente, Castro es transferido  al Transporte Amazonas y la Cañonera Magallanes; pero en octubre de ese glorioso año es llamado nuevamente a estar presente en otro hito de la guerra. El 2 de noviembre de 1879 encontramos a José Antonio Castro en el blindado Cochrane, tomando acción en el asalto y toma de Pisagua. Este hecho constituye el primer desembarco anfibio orgánico efectuado en el mundo y se ha convertido en un ejemplo, tanto por su organización, como por su ejecución. El soldado Castro, junto a sus compañeros  del “Cochrane”, atacarían el fuerte norte, éste logró contestar sólo un cañonazo, y quedó silenciado por la precisión de la artillería chilena, mientras que el fuerte sur logró resistir más, pero el alto porcentaje de impactos de los buques dejó pronto inoperante la artillería adversaria de modo tal que a las 8 de la mañana, se podía iniciar el desembarco de los 9.500 soldados chilenos, todo un éxito estratégico. 

El experimentado soldado José Antonio Castro participa esta vez en el Asalto y Toma del Morro de Arica, el 7 de junio de 1880, bajo las órdenes del coronel Pedro Lagos, Comandante de las fuerzas de asalto. Nuevamente una acción destacada del soldado Castro, quien obtiene una nueva condecoración.  

El 13 y 15 de enero de 1881 en las batallas de Chorrillos y Miraflores, José Antonio Castro, alcanza su tercera medalla que reconoce el valor en ambas batallas. El costo sería alto, pierde uno de sus brazos.

El pago de Chile

Concluida la guerra, el soldado Castro pasa a formar parte de la Tercera Compañía del Batallón Esmeralda del emblemático 7° de Línea ( 9 de junio de 1885).  El 27 de julio de 1885 es ascendido a cabo 2° y el 18 de septiembre de 1886 pasa al grado de Cabo 1° y, el 02 de diciembre de 1887 a Sargento 2°.  

A los 36 años de edad, el 20 de marzo de 1888, se le concede la cédula de invalidez, dejando la actividad militar para integrarse a la civilidad. La trayectoria de este férreo hombre llevará las marcas física y psicológica de un conflicto armado, y el famoso “pago de Chile” se hace presente en él. Recién en el año 1906, según consta en el libro “Recompensas en Bonos año 1906” del Archivo General del Ejército se reconoce la deuda del Estado de Chile con don José Antonio Castro, recibe una pensión vitalicia equivalente a las dos terceras partes del sueldo como militar activo. 

El sargento Castro vive en Linares, encontrando en esta ciudad el amor, casándose con Rosenda del Carmen Canto Muñoz el 2 de julio de 1894, ésta fallece el 2 de julio de 1912, en Rengo.  

En segundas nupcias, el 4 de abril de 1913, contrae matrimonio religioso en la Parroquia San Ambrosio con Trinidad del Carmen Valenzuela Munita. Posteriormente, José  Antonio Castro ya con 70 años de edad contrae matrimonio civil con doña Trinidad, a las tres de la tarde del 13 de enero de 1922, dos meses después, en marzo 19 de 1922, a la una de la tarde muere de tuberculosis en su casa de calle Rengo 1573.

Le sobrevivió su hija Emilia del Carmen Castro Valenzuela, nacida en Linares el 6 de octubre de 1915, quien contrajo matrimonio con don Juan Norambuena  el 7 de mayo de 1938. De esta unión, nació, el 18 de noviembre de 1947, Juana María Norambuena Castro; quien el 9 de octubre de 1972 se casa con don Luis Méndez Valenzuela, naciendo Juanita Méndez Norambuena, hoy funcionaria de la salud municipal de Linares.

El sargento 2° don José Antonio Castro, fue sepultado en el cementerio de Linares, lamentablemente el terremoto del 24 de enero de 1939, provocó la pérdida de los archivos y tumba donde reposaban sus restos. El sargento Castro, para el Centenario de la Independencia en 1910 y por algunos años desfiló orgulloso, sin embargo, recibió el “pago de Chile” y pasó al olvido de la ciudad, no así en la memoria familiar de los Méndez Norambuena, dignos descendientes de uno de los dos mayores héroes que ha tenido la ciudad.  

Por: Luis Osvaldo Igor Antías

Historiador

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