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El Santo que descansa en la catedral de Linares: Restos mortales de San Clemente Mártir

Las reliquias que se encuentran en la Iglesia madre de la Diócesis de Linares, fueron rescatadas de las Catacumbas de Roma a fines del siglo XV o comienzos del XVI ( entre 1492- 1536).

Pertenecieron a la Confraternidad de los Santos Ángeles Custodios, quienes las habían depositado en la Sacristía de la Capilla Paulina del Vaticano después de la demolición del templo donde se les rendía culto en la Vía del Tritone en Roma.

Allí estaban en 1934 cuando el entonces Rector del Seminario Pontificio de Santiago, Don Juan Subercaseaux se las pidió al Papa Pío XI para traerlas a Chile.

El Papa ya mencionado, promueve a Monseñor Subercaseaux para la Diócesis de Linares, y como este Obispo se vio con el desafío de levantar la Catedral,(producto del terremoto de 1928 se debió demoler la antigua Catedral), continuó las gestiones para que el cuerpo de este mártir de los primeros siglos del cristianismo fuera obsequiado al naciente templo de San Ambrosio de Linares, lo que finalmente se concretó. Las sagradas reliquias llegaron al puerto de Valparaiso en el Vapor “Orazio” en septiembre de 1936.

Restos de San Clemente Mártir en la Catedral de Linares – Chile

Del puerto principal del país, los restos son llevados privadamente a la Casa Matriz de las Hermanas de la Providencia de Santiago para que el profesor de la Universidad Católica Dr. Ricardo Benavente recompusiera el esqueleto y se procediera a revestirlo con los ornamentos que tiene actualmente.

El 11 de octubre de ese año, se transportó solamente la urna con las reliquias de San Clemente desde la Casa de la Providencia al Seminario Pontificio, en una grandiosa fiesta presidida por el Arzobispo de Santiago Monseñor Horacio Campillo y la mayor parte del Episcopado chileno.

El 1 de enero de 1937 continuó el viaje a Linares, en un tren especial, siendo recibido en la ciudad en medio de las más grandes demostraciones de fe, que según las crónicas de le época, tuvieron carácter verdaderamente triunfal.
La inscripción en la parte superior del féretro donde descansa el mártir San Clemente están en latín y dice: HIC EST MARTYR QUI PRO CRISTO SANGUINEM FUDIT. Lo que en español se resume a: “Aquí hay un mártir que derramó su sangre por Cristo”.

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