El Ministerio del Medio Ambiente presentó los avances del Plan RECOGE para la conservación del ruil, especie endémica y en peligro, cuya distribución se limita a menos de 300 hectáreas en el Maule. Más de 200 participantes, entre comunidades locales, instituciones públicas y el sector privado, colaboraron en diagnósticos, mesas territoriales y acciones de educación ambiental orientadas a fortalecer su protección frente a amenazas como incendios forestales y la crisis climática.
La Seremi de Medio Ambiente, Daniela de La Jara, entregó un completo balance sobre la ejecución 2024 del Plan de Recuperación, Conservación y Gestión (RECOGE) del ruil (Nothofagus alessandrii), especie arbórea endémica del Maule y categorizada En Peligro desde 2007 debido a su reducida población.
Actualmente, el ruil ocupa cerca de 300 hectáreas, de las cuales 89 se encuentran en la Reserva Nacional Los Ruiles, en Chanco. El resto de sus poblaciones se distribuye en Curepto, Empedrado y Constitución.
Trabajo colaborativo y participación territorial
La autoridad destacó el carácter asociativo del plan. Más de 200 personas participaron en actividades y espacios de diálogo, reflejando un fuerte compromiso territorial con la conservación de esta especie única.
El proceso, ejecutado con la colaboración técnica de Fundación El Árbol, integró acciones de conservación, prevención de incendios, educación ambiental y articulación institucional. Las iniciativas combinan componentes técnicos, territoriales y comunicacionales que permiten abordar de manera integral los desafíos actuales del ruil.
Diagnóstico actualizado y manejo del paisaje
A través de un levantamiento territorial, se actualizaron amenazas, avances y brechas. Se realizaron entrevistas y reuniones con actores clave y se propusieron medidas silvícolas orientadas al manejo del paisaje, con foco en mitigar los efectos de la crisis climática y fortalecer la resiliencia del ecosistema.
Cuatro mesas de trabajo -realizadas en Constitución, Talca, Empedrado y Curepto- reunieron a representantes públicos y privados, organizaciones comunitarias, empresas forestales, propietarios y académicos. Estos encuentros permitieron integrar saberes locales y orientar las medidas hacia la realidad del territorio maulino.
Educación ambiental y prevención de incendios
Uno de los ejes centrales del plan fue la educación ambiental. Se desarrolló una estrategia enfocada en la prevención de incendios forestales y el fortalecimiento de la identidad ecológica. Cinco talleres y diálogos territoriales reunieron a establecimientos educacionales, organizaciones sociales, instituciones públicas y propietarios.
Carolina Bravo, de Fundación El Árbol, valoró el interés local, señalando,
“Destaco la voluntad e interés de las organizaciones, municipalidades y escuelas que quieren aprender sobre el ruil. Es clave seguir sensibilizando sobre incendios forestales y cambio climático y sus efectos en el bosque nativo”, señaló.
Comunicación y continuidad del trabajo
El plan también desplegó una estrategia multiformato de comunicación y sensibilización para fortalecer la protección del ruil a nivel comunitario.
Para Daniela de La Jara, el futuro del plan depende del compromiso sostenido de todos los actores, “Este es un trabajo que no se puede detener. Necesitamos mantener la participación pública y privada con el mismo espíritu y redoblar esfuerzos para conservar esta especie tan propia del Maule, un verdadero fósil viviente”, concluyó.


