Durante las festividades de Navidad y Año Nuevo, en los últimos años, el uso de fuegos artificiales no autorizados ha persistido en Linares, a pesar de que la legislación ha endurecido las penas para este tipo de delito. Actualmente, lanzar fuegos artificiales se sanciona con una pena de presidio menor en su grado mínimo a medio, lo que equivale a una privación de libertad que va de 61 días a 3 años, además de una multa que oscila entre 10 y 20 UTM. Sin embargo, en Linares, este problema continúa sin control, con autoridades que actúan de manera reactiva y tardía, y que no han implementado un protocolo de acción adecuado para abordar esta situación, la cual se extiende durante varias horas en diferentes puntos de la ciudad.
Siempre son los mismos lugares los que enfrentan esta problemática, donde la población vulnerable vive bajo la sombra del tráfico de drogas, generando un ambiente de miedo entre los residentes. Los padres se encuentran preocupados por la seguridad de sus hijos, mientras que muchos adolescentes optan por ser utilizados por traficantes en lugar de enfocarse en sus estudios. El Estado no ha presentado un plan efectivo para la recuperación de los espacios públicos. Por su parte, las fuerzas de orden, específicamente Carabineros, que son responsables de la prevención del delito, el control y el restablecimiento del orden público, solo actúan ante la existencia de denuncias, lo que representa una falta al cumplimiento de la ley y una deficiencia en su función de garantizar la seguridad pública.
En los días previos a las celebraciones de fin de año, las autoridades gubernamentales, junto con las fuerzas de orden, realizan reiterados llamados al cumplimiento de la ley que, desde el 24 de enero de 2021, tipifica como delito el uso, la venta y la fabricación de fuegos artificiales. A pesar de estos esfuerzos, se quedan (las autoridades) con la responsabilidad de respetar la normativa en los ciudadanos, ya que no existe un protocolo de acción que permita detener de manera efectiva los actos ilícitos que ponen en riesgo la seguridad de las personas inocentes. Estas deben soportar las acciones de individuos inescrupulosos que han normalizado su desobediencia a la ley.
Además, la Ley sanciona como agravante de responsabilidad penal, cuando además, los delitos perturben gravemente la tranquilidad pública o infundan temor en la población, en cuyos casos las penas de los delitos tipificados aumentarán a su grado máximo o maximum, respectivamente.
Una ley que carece de seguimiento y de protocolos de acción es, en esencia, una ley inerte. Los responsables de hacerla cumplir no son cuestionados por su pasividad y falta de acción, lo que resulta en un traspaso de la responsabilidad al libre albedrío de los ciudadanos. Esto ha dejado a sectores como Nuevo Amanecer y Emilio Gidi, entre otros, sumidos en incivilidades que permanecen fuera de control, sin que nadie intervenga para abordar esta situación.
¿Que dice la autoridad al respecto?
El Teniente Pablo García Vivanco, prefecto (S) de la Prefectura de Linares, señaló al respecto, “Nosotros, previo a las fiestas, realizamos distintas campañas, hicimos servicios preventivos, fiscalizamos ferias y visitamos lugares donde la gente nos señalaba que podían haber puntos de venta de fuegos artificiales. Fuimos a esos lugares, los fiscalizamos uno a uno, pero no tuvimos resultados favorables. Sin embargo, en Longaví se detuvo a una persona por la venta de fuegos artificiales”.
Sobre la situación generada en la noche de Año Nuevo, cuando en diferentes puntos se realizaron lanzamientos de fuegos artificiales, la autoridad policial señaló, “Lamentablemente, no tenemos los recursos para estar en todos los lugares donde se lanzan, y cuando llegamos, la gente se arranca y evade el control, por lo que no logramos obtener información sobre quién los lanzó”.
La delegada Aly Valderrama indicó que hubo cinco denuncias al respecto, por lo que hizo un llamado a la comunidad a colaborar con información, señalando, “Este es un trabajo que debemos realizar entre todas y todos. No podemos tener Carabineros en cada esquina, pero sí contamos con nuestros teléfonos, que sirven como registro y respaldo cuando ocurren estos hechos en las distintas zonas, no solo urbanas, sino también rurales, donde hubo muchas denuncias lamentablemente”.


