El fenómeno, que suma adeptos en Chile, involucra a jóvenes que se identifican simbólicamente con animales. Un especialista advierte que no es un trastorno mental, aunque puede requerir apoyo si afecta la vida cotidiana.
Una tendencia que parecía lejana ya comienza a instalarse en Chile. Se trata de los llamados “therians”, jóvenes que se identifican simbólicamente con animales, utilizan máscaras, imitan conductas y forman comunidades, principalmente a través de redes sociales.
El fenómeno, visible en plataformas como TikTok, ha generado curiosidad y también debate. En Talca, el psicólogo clínico Daniel Morales, del Centro Médico San Rafael, abordó el tema desde una mirada profesional.
“Estamos ante una compenetración profunda con rasgos que atribuimos a los animales, como la lealtad, la independencia o la fuerza. Son valores positivos, sobre todo frente a la actual crisis valórica, pero no implica creer que se es biológicamente un animal”, explicó.
Según el especialista, los therians suelen identificarse con lobos, perros o felinos. Una práctica que, si bien hoy se viraliza en redes sociales, tiene antecedentes históricos.
“A lo largo de la historia han existido tótems y rituales vinculados a animales. En los años noventa ya hubo un auge en Estados Unidos con esta misma lógica de admirar cualidades proyectadas en ellos”, detalló.
¿Es un trastorno mental?
Uno de los puntos centrales del debate es si el therianismo constituye o no una enfermedad. Para Morales, la clave está en el juicio de realidad.
“En un cuadro psicótico, la persona no distingue fantasía de realidad. Un therian sí lo hace. Sabe que es humano, puede estudiar, trabajar y relacionarse normalmente”, afirmó.
El auge entre adolescentes tampoco sería casual. La etapa juvenil está marcada por la búsqueda de identidad y pertenencia.
“Muchos jóvenes no encuentran validación en instituciones tradicionales y las redes sociales les permiten construir comunidades donde se sienten aceptados”, sostuvo.
Sin embargo, el profesional advirtió que el fenómeno puede requerir atención cuando aparecen conductas antisociales o dificultades para integrarse a la vida cotidiana. “Ahí podría ser necesario apoyo profesional”, indicó.
También mencionó que factores familiares, como la ausencia parental durante la crianza, pueden influir en la necesidad de crear identidades alternativas.
Sobre el futuro del movimiento, Morales señala que aún es incierto. “Su permanencia dependerá del grado de aceptación social. Podría consolidarse culturalmente o seguir el destino de otras tribus urbanas que tuvieron auge y luego desaparecieron”, concluyó.


