El Servicio de Salud Maule advirtió que los cambios persistentes en el deseo sexual pueden estar relacionados con problemas de salud física o mental y no necesariamente con dificultades de pareja.
El estrés, la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima pueden afectar directamente el deseo y el bienestar sexual. También influyen los conflictos de pareja, la falta de comunicación y las situaciones de violencia.
El Servicio de Salud Maule explicó que existen causas físicas que requieren atención, como los cambios hormonales durante el posparto o el climaterio, además de enfermedades crónicas como la diabetes y algunas patologías cardiovasculares o neurológicas.
Ciertos medicamentos también pueden provocar alteraciones. Entre ellos se encuentran algunos antidepresivos, antihipertensivos y tratamientos hormonales. Ante estos efectos, la recomendación es consultar con un profesional y no suspender la medicación por cuenta propia.
“Todo puede influir porque la sexualidad es una dimensión amplia de la persona”, explicó Gonzalo León, matrón del equipo de Salud Sexual y Reproductiva del SSM.
La institución llamó a solicitar orientación cuando los cambios sean persistentes, generen preocupación o afecten la calidad de vida. Asimismo, recordó la importancia de mantener una comunicación abierta, establecer límites, respetar el consentimiento y utilizar métodos de protección.


