La casa de estudios aseguró que el calendario académico continúa desarrollándose con normalidad, pese a la ocupación del edificio de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. La institución defendió el carácter participativo del rediseño curricular y afirmó que mantendrá abiertos los canales de diálogo.
La Universidad de Talca emitió una declaración pública ante la movilización y toma realizada por estudiantes de la carrera de Derecho, quienes han manifestado su disconformidad con el proceso de rediseño curricular impulsado por la institución.
En el comunicado, firmado por la vicerrectora de Desarrollo Estudiantil, Olga Lobos Gilabert, la universidad señaló que la actualización de sus planes de estudio corresponde a un proceso “riguroso y participativo”, desarrollado en todas las carreras para responder a las nuevas exigencias formativas y profesionales del país.
La casa de estudios sostuvo que la comunidad universitaria cuenta con representación en instancias como el Consejo Universitario, el Consejo Superior y los consejos de facultad. En estos espacios participan estudiantes, académicos y funcionarios administrativos, quienes toman conocimiento e intervienen en las distintas decisiones institucionales.
Respecto de los efectos de la movilización, la Universidad de Talca informó que las clases de Derecho están siendo impartidas en dependencias distintas al edificio ocupado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales.
Asimismo, aseguró que el calendario académico se ha cumplido y continuará desarrollándose con normalidad en todas las carreras.
Universidad rechaza medidas de fuerza
En su declaración, la institución afirmó que mantendrá los canales de diálogo con los distintos estamentos y reiteró su compromiso con la democracia, el espíritu crítico y el respeto dentro de la comunidad universitaria.
Sin embargo, marcó distancia de la toma impulsada por los estudiantes, señalando que “no caben medidas de fuerza” destinadas a vulnerar decisiones adoptadas por órganos colegiados o que puedan afectar el derecho a la educación y al trabajo de quienes integran la universidad.
El pronunciamiento se conoce en medio de la movilización iniciada por estudiantes de Derecho, quienes aprobaron la ocupación de la facultad luego de considerar insatisfactorias las respuestas entregadas a sus demandas.
La controversia mantiene enfrentadas, hasta ahora, dos posiciones: por una parte, el estudiantado exige que sus observaciones sean atendidas con mayor profundidad; mientras que la universidad sostiene que el rediseño curricular ha sido abordado mediante las instancias institucionales de participación y que las actividades académicas deben continuar.


