Solo un 15% considera que quien maneja bajo los efectos del alcohol teme principalmente causar lesiones o la muerte de otras personas. El estudio también advierte una preocupante normalización de esta conducta y el fácil acceso de menores de edad a bebidas alcohólicas.
Una preocupante desconexión entre la conducción en estado de ebriedad y sus consecuencias humanas reveló la quinta Radiografía del Consumo de Alcohol en Fiestas Patrias, elaborada por Cadem y la Asociación Pro Consumo Responsable de Bebidas Espirituosas (Aprocor).
Según el estudio, un 68% de los chilenos cree que el principal temor de una persona que conduce ebria es ser detenida por Carabineros. En contraste, solo un 15% considera que su mayor preocupación sería causar lesiones físicas o la muerte de terceros, cinco puntos menos que en 2025.
Además, un 10% estima que el conductor teme principalmente chocar su vehículo y apenas un 5% cree que le preocupa sufrir daños personales.
Una conducta todavía normalizada
Los resultados muestran que un 21% considera socialmente aceptable conducir después de beber durante Fiestas Patrias, mientras un 36% reconoce tener familiares o amigos que acostumbran manejar tras consumir alcohol.
Entre las justificaciones persisten frases como “siempre he manejado así”, “es una distancia corta”, “tomé solo una copa” o incluso que “curado manejo mejor”. Excusas que minimizan un riesgo capaz de destruir vidas en apenas segundos.
La normalización también alcanza a los pasajeros. Un 42% reconoce haberse subido a un vehículo pensando que “no pasa nada”, un 27% porque el conductor había bebido “solo una copita” y un 23% debido a que el trayecto era corto.
El estudio agrega que un 69% considera que las personas no dimensionan suficientemente el peligro de viajar con alguien que ha bebido. Asimismo, un 64% conoce a alguien que lo ha hecho y un 46% sabe de una persona involucrada, como responsable o víctima, en un accidente relacionado con el consumo de alcohol.
Alerta por el acceso de menores
La investigación también evidenció que un 87% de los encuestados considera fácil o muy fácil que un menor de 18 años compre alcohol en Chile. A su vez, un 64% cree que durante las celebraciones patrias se normaliza o acepta su consumo.
Otro dato que genera inquietud es que un 55% está de acuerdo con ofrecer a menores bebidas sin alcohol similares al “terremoto” para incorporarlos a la tradición. La cifra aumentó 15 puntos respecto de 2025.
Desde SENDA reiteraron que el alcohol y la conducción son incompatibles y recordaron que una sola decisión puede tener consecuencias graves o fatales.
En Linares y toda la provincia, donde muchos desplazamientos se realizan por rutas urbanas y rurales, el llamado debe ser categórico: si va a beber, no conduzca; y si quien maneja ha consumido alcohol, no se suba al vehículo. El verdadero peligro no es una fiscalización ni una multa, sino provocar una tragedia que ninguna celebración podrá reparar.


