Fundación Altué colabora desde hace más de una década con jóvenes que cumplen sanciones en beneficio de la comunidad, mediante actividades de protección de la naturaleza y apoyo a proyectos ambientales.
Labores de reforestación, cuidado del bosque nativo y promoción del turismo responsable forman parte de las actividades que desarrolla en Linares un joven oriundo de Longaví, como parte del cumplimiento de una sanción del programa Servicios en Beneficio de la Comunidad (SBC).
El proceso se realiza en Fundación Altué, organización de voluntariado que lleva más de diez años colaborando con jóvenes en reinserción social de la Región del Maule. Su trabajo permite vincular el cumplimiento de sanciones con iniciativas que aportan a las comunidades locales y rurales.
El programa SBC, ejecutado por Corporación Opción en la región, contempla actividades no remuneradas en favor de la comunidad, junto con el acompañamiento especializado de un equipo multidisciplinario. Su objetivo es contribuir a la responsabilización y reinserción social de adolescentes y jóvenes en conflicto con la ley.
El participante, cuya identidad se mantiene en reserva, relató que lleva aproximadamente siete meses cumpliendo la sanción y destacó que este proceso le ha permitido comprender las consecuencias de sus acciones.
Daniela Herrera, directora del centro de cumplimiento SBC, explicó que las actividades también permiten reconocer los resultados del trabajo realizado. “Los jóvenes se forman y además forman a la comunidad, ven los productos que generan y ven el impacto que esos productos hacen”, señaló.
Por su parte, Juan Guillermo Fuentes, presidente de Fundación Altué, detalló que la colaboración ha contribuido a plantar y desarrollar bosque nativo, además de abastecer iniciativas ambientales.
“Nos han ayudado a plantar, a hacer crecer y proliferar el bosque nativo y abastecer ciertas organizaciones y proyectos ambientales que son en beneficio de las comunidades locales y rurales también”, indicó.
Fuentes también destacó la importancia del acompañamiento durante estos procesos. “Creo que la reinserción social es posible cuando uno se dedica el tiempo, con amor, con cariño. Así, los jóvenes pueden cambiar su rumbo y pueden tomar acciones distintas para reinsertarse de buena forma en la sociedad”, expresó.
La directora regional del Servicio de Reinserción Social Juvenil, María Belén Aguilera, valoró la articulación entre instituciones públicas, organismos que ejecutan medidas y sanciones y organizaciones de la sociedad civil.
Según señaló, esta colaboración amplía las oportunidades para la responsabilización y reinserción social juvenil, y contribuye al trabajo orientado a que adolescentes y jóvenes abandonen las conductas delictivas.


