Aunque las recientes precipitaciones elevaron los registros a 380 milímetros en el valle de Linares, la cifra sigue muy por debajo de los 700 a 800 milímetros que se acumulan en un año normal. La Junta de Vigilancia del Río Maule advirtió que el déficit de agua y nieve persiste, por lo que aún no puede hablarse de una recuperación hídrica.
Las intensas lluvias registradas durante las últimas semanas mejoraron las condiciones hídricas en la Región del Maule, entregando un alivio para la cuenca del río Maule. Sin embargo, el balance realizado por la Junta de Vigilancia del Río Maule (JVRM) confirma que la temporada continúa lejos de los niveles históricos y mantiene un importante déficit de agua y nieve.
De acuerdo con el informe actualizado al 20 de julio, las precipitaciones permitieron incrementar los registros, pero todavía no son suficientes para revertir la escasez acumulada durante la temporada.
El presidente de la JVRM, Juan Pablo Herrera, explicó que la isoterma se mantuvo más baja de lo proyectado durante los últimos sistemas frontales, lo que favoreció la acumulación de nieve en la cordillera. No obstante, precisó que los niveles alcanzados apenas igualan los del año pasado.
«Si hoy terminaran las precipitaciones, seguiríamos enfrentando una temporada tan mala o incluso peor que la anterior», advirtió.
Las cifras reflejan que la cuenca aún está lejos de un escenario normal. En el valle de Linares se acumulan 380 milímetros de lluvia, mientras que en una temporada habitual deberían registrarse entre 700 y 800 milímetros, es decir, prácticamente el doble de lo caído hasta ahora.
El déficit también se evidencia en la cordillera. En el sector Lo Aguirre, antes de la Laguna del Maule, el promedio histórico supera los 500 milímetros, pero actualmente solo se registran 200 milímetros. En tanto, el sector Laureles acumula 870 milímetros, muy por debajo de los 1.600 milímetros que se consideran normales.
A ello se suma la escasa acumulación de nieve en Los Cóndores, donde actualmente existen cerca de 2 metros, cuando habitualmente se requieren 4 metros para enfrentar con mejores perspectivas la próxima temporada de riego.
«El escenario ha mejorado y hoy estamos un poco más tranquilos, pero las restricciones siguen presentes y todavía falta bastante para alcanzar condiciones normales», señaló Herrera.
Pese a la mejora observada tras los últimos sistemas frontales, desde la JVRM insistieron en que la disponibilidad de agua continúa cerca de un tercio por debajo de un año normal, por lo que hicieron un llamado a mantener una gestión responsable del recurso hídrico de cara a la próxima temporada agrícola.
Finalmente, la organización expresó su solidaridad con las comunidades afectadas por las intensas precipitaciones que han golpeado al norte del país y confirmó que continuará monitoreando la evolución de las lluvias, la acumulación de nieve y la disponibilidad de agua para apoyar la planificación de la temporada de riego.


