Hoy Linares cumple 232 años, y la postal que resume el tercer período de
Mario Meza es elocuente; el alcalde celebrando con un pie de cueca mediante, la inauguración de un McDonald’s. ¿Ese es el horizonte de Linares y su gente?. Mientras la autoridad festeja la llegada de comida rápida, la comuna se consume en sueldos mínimos, cesantía y ausencia total de proyecto de ciudad.
No hay plan ni rumbo. Quien fuera abogado y alcalde subrogante de Rolando Rentería conoce de sobra el Plan Linares del año 2013, que aquella administración impulsó, pero en tres períodos no lo ha actualizado ni ha creado uno propio. Solo acumula malas decisiones, la más grave, el cambio de luminarias LED de nuestras calles. En 2018 el Concejo, por petición de Meza, aprobó un contrato con ENEL por diez años que hipotecó las finanzas municipales, por $60.000.000 mensuales, mientras otros municipios obtuvieron lo mismo a través del Ministerio de Energía o el Gobierno Regional sin gastar un peso. Tres concejales votaron en contra advirtiendo el impacto fiscal. El tiempo les dio la razón.
El año 2024 trajo consigo noticias aún más graves. Así conocimos el 27 de septiembre, el Juzgado de Garantía de Linares decretó arresto domiciliario nocturno para el alcalde Mario Meza, imputado por el ministerio público, como autor del delito reiterado de fraude al fisco, junto a otros catorce imputados, entre ellos el ex administrador municipal John Sancho. En su formalización, la fiscal jefe de Linares, Carola D’Agostini, señaló que Meza habría consentido acciones «que
afectaron gravemente el patrimonio municipal con millonarias cifras» y que ello, «implica actos de omisión que dejaron a la Municipalidad de Linares casi en un abandono», mencionándose incluso «la posibilidad de hacer imputaciones por abandono de deberes, precisamente por esta delegación de funciones y por no
ejercer sus labores de contralor del uso de los recursos». Apenas un mes después de su formalización, Meza fue reelegido para un tercer período con 30.033 votos, equivalentes al 44,82% de los sufragios. Los hechos hablan por sí solos.
Su última obsesión casi inagotable, los terrenos de la ex IANSA. En 2022, 11.039 linarenses participaron en una consulta ciudadana y el 56,3% votó NO a la compra. Meza dijo entonces que «la ciudadanía se expresó de manera clara y tajante». Pero su palabra duró poco: hoy insiste en revivir la compra, sin exigir a su propio gobierno de extrema derecha, que concrete la adquisición del terreno vía Serviu para vivienda social, como dejó avanzada el exministro Carlos Montes.
En muchas oportunidades he planteado una alternativa que nadie escucha o incluso ridiculizan; que el municipio acuerde con el Ejército la cesión de parte de los terrenos de la Escuela de Artillería donde se torturó y desapareció a chilenas y chilenos, para crear un gran parque ciudadano de Derechos Humanos e integración social. Un espacio abierto todo el año para cultura, deporte y recreación, donde celebrar nuestras fiestas patrias, glorias navales y nuestro
aniversario. Sería un gesto de reparación, sin rogar por compras ajenas. Pero Meza no escucha.
¿Dónde están los institutos profesionales o los campus universitarios con carreras ligadas a la agricultura, la agroindustria y la innovación alimentaria, que dialoguen con nuestra matriz productiva? Linares, capital de una provincia agrícola, sigue sin contar con una oferta de educación superior robusta y pertinente que permita a sus jóvenes formarse sin emigrar. Es cierto que el Campus Linares de la Universidad de Talca, inaugurado en 2017, apadrinó al CFT Estatal del Maule el que ofrece carreras como Técnico Superior Agrícola y Técnico Superior en Administración. Pero el desarrollo de esa oferta no ha sido impulsado ni acompañado por la gestión municipal con la decisión que la comuna merece. El municipio no ha liderado alianzas estratégicas ni ha gestionado la ampliación de la oferta académica en sintonía con el tejido productivo local. Mientras el alcalde se entretiene con fuegos artificiales de gestión, la brecha entre las necesidades del sector agrícola y las oportunidades de formación sigue sin cerrarse.
Linares fue una luz de cultura. No es nostalgia barata; en octubre de 1961, nuestra ciudad fue sede del 2° Festival Internacional de Coros, reuniendo a más de cuarenta coros del país y delegaciones de Argentina, Brasil y Uruguay, con más de mil seiscientas voces congregadas. Y como broche de oro, «Los Niños Cantores de Viena», uno de los coros más prestigiosos del mundo pisaron por primera vez suelo chileno en Linares. La ciudad se engalanó, las casas abrieron
sus puertas para alojar a los coristas y aquel hito quedó grabado como uno de los hechos culturales más trascendentes de nuestra historia.
Hoy, en contraste, nuestras talentosas orquestas juveniles deben hacer rifas, bingos y colectas para costear un viaje a Viena. El municipio, con la billetera hipotecada por decisiones irresponsables, no está para esos menesteres. La cultura dejó de ser prioridad: ahora se festejan aperturas de locales de comida rápida.
Mario Meza Vásquez, alcalde de Linares, transita su tercer mandato sin horizonte, formalizado por fraude y denunciado por abandono de deberes, sin plan de desarrollo productivo ni espacios públicos de calidad, ignorando la voluntad popular. Mañana Linares merece más que un pie de cueca en un McDonald’s. El baile duró unos minutos; el abandono, ya tres períodos.


