El triunfo de la ultraderecha en Chile en 2025 no era inevitable. Esa es la tesis central de la columna de Gonzalo Rovira Soto, quien sostiene que la falta de claridad política y estratégica de las izquierdas y sectores progresistas fue un factor clave en la derrota electoral.
Según el autor, cuando la izquierda gobierna tiene la responsabilidad de proyectar continuidad a los procesos de transformación social y económica. En el caso chileno, esa proyección nunca fue clara, lo que debilitó la opción de continuidad y abrió espacio a una alternancia abrupta.
Rovira recuerda conversaciones sostenidas con el entonces presidente Gabriel Boric, en las que se advertía la necesidad de construir alianzas amplias para asegurar la continuidad del proyecto transformador, siguiendo experiencias como las de México y Uruguay. Sin embargo, ese esfuerzo fue considerado difícil en un contexto marcado -según se argumentaba- por una supuesta tendencia global hacia gobiernos de derecha.
El análisis plantea que las dinámicas políticas en Chile no pueden explicarse solo por factores internacionales. Existe, sostiene el autor, un equilibrio histórico frágil entre ideas conservadoras y transformadoras, que suele romperse por el comportamiento del electorado de centro, un actor clave aún poco comprendido.
El texto también aborda el debate histórico sobre los modelos de transformación. Desde la Unidad Popular hasta los gobiernos progresistas recientes, las propuestas han variado en intensidad y alcance. No obstante, ni los proyectos más radicales ni los más moderados han logrado garantizar continuidad, lo que cuestiona la idea de que el contenido del programa sea, por sí solo, la causa de la derrota.
Rovira enfatiza que la política es esencialmente local y que los procesos electorales responden a múltiples mecanismos sociales, institucionales y culturales. Incluso alianzas que parecen lógicas en retrospectiva -como una eventual integración temprana de la Democracia Cristiana- no aseguran resultados distintos.
En ese marco, el autor subraya el peso de los acuerdos económicos heredados de la transición y consolidados tras la derrota del proceso constituyente, los que han limitado el margen de acción de los gobiernos progresistas y reforzado los intereses de los sectores económicos dominantes.
La columna concluye con una reflexión autocrítica: la discontinuidad política genera sensación de derrota, pero no debe confundirse con el fracaso histórico de las ideas transformadoras. Para Rovira, las fuerzas de izquierda tienen una responsabilidad mayor cuando gobiernan y deben asumir con claridad la iniciativa política, especialmente cuando las consecuencias de sus errores impactan directamente en la vida de miles de familias.
El llamado final es a comprender mejor los mecanismos del poder, las alianzas y la acción política, porque -advierte- los próximos años estarán marcados por decisiones que afectarán profundamente a la sociedad chilena.
Columna completa en https://www.lemondediplomatique.cl/se-pudo-evitar-un-gobierno-de-ultraderecha-en-chile-por-gonzalo-rovira-soto.html


