Una destacada presentación fue la que realizó la noche de este viernes el reconocido músico nacional, quien mostró lo mejor de su repertorio e improvisó de manera solemne junto a músicos de Linares y Colbún, invitados a esta presentación. “Oveja Negra tiene el compromiso con los linarenses de crear espacios de cultura y ese es nuestro desafío seguir buscando instancias para desarrollar arte, cultura y sobre todo educación musical”, recalcó el dueño del restobar, Claudio Rosson.
Una brillante y aplaudida presentación fue la que realizó la noche de este viernes el bajista eléctrico, Christian Gálvez, destacado músico nacional de Jazz, quien se presentó en Restobar Oveja Negra de Linares.
Christian Gálvez es un bajista, contrabajista, compositor y productor chileno que se ha desarrollado principalmente en el jazz, y la fusión. Desarrolló las técnicas de «Chord Melody» y «auto acompañamiento», gracias a su bajo de seis cuerdas que le permiten alcanzar los registros agudos ayudado por efectos tales como el octavador y la distorsión. De esta forma logra emular a la guitarra eléctrica y cumplir la función de bajo y guitarra de forma simultánea.
En los años 60 el jazz era la música que se bailaba en los salones y hoy es mirada como música selecta, aunque lo es, es música que mezcla la improvisación y la composición del ritmo que bien te puede hacer bailar o simplemente dejarte llevar con su melodía.
“Lo que yo rescato siempre es que a diferencia de hace muchos años atrás, uno necesariamente tenía que venir con su propia banda, muy ensayado, desde tu ciudad de origen a tocar y es algo que ha ido cambiando estas últimas décadas. Yo toco profesionalmente hace más de 30 años, diríamos casi 40 años de vida profesional y he visto cómo ha ido evolucionando esto”, afirmó el artista luego de su presentación.
“Puedo venir a hacer un concierto a Linares y puedo contar con músicos de Linares, tocar en un set sin ensayo. Lo que estamos haciendo es un set de música improvisada de standard del Jazz, no es magia, no es brujería, es simplemente que ellos conocen el repertorio standup que se toca en el jazz y con el mismo lenguaje y sin ensayo ponernos de acuerdo arriba del escenario para poder fluir y hacer esta música. Eso es algo impensado incluso hace una década atrás”, afirmó Gálvez.
El músico se encuentra realizando una gira que lo ha llevado a recorrer desde Valparaíso hasta Concepción y destaca que cada día ha trabajado con músicos diferentes, “lo que demuestra que el jazz se ha ido impregnando a través de los músicos locales”.
Además, el artista explicó que este estilo musical se ha ido refinando con los años, que antes era más pesado, más denso “y ahora se ha ido sofisticando a través de un lenguaje más lirico, más limpio y que se entiende. Ha absorbido el lenguaje de la corriente docta y de la misma corriente folclórica de cada lugar…Y nosotros que la tocamos y la hablamos, estamos en total sintonía con eso, con estar al servicio de la música…Hay una libertad, pero no un libertinaje”.
Por otro lado, el músico destacó el hecho de que existan lugares como Oveja Negra, para permitir que este estilo musical llegue a todas partes y se democratice, pero indicó que también es responsabilidad de cada artista llegar a cada lugar con su música. “La música es una responsabilidad social y debiera ser una responsabilidad gubernamental”, señaló.
Asimismo, el baterista linarense, Rodrigo Santibáñez, quien hace 20 años comenzó su proceso de aprendizaje sobre el jazz, agradeció la posibilidad de compartir el escenario con el reconocido artista porque les permite aprender de su maestría, “porque te invita a tocar mejor y te apoya. Él es como un maestro que viaja por el mundo entregando su arte y maestría, lo que es una cosa magnifica”.
El músico agregó que para que las personas empiecen a disfrutar más del jazz debe haber una mayor exposición de los artistas que se dedican a esto. Gracias Claudio que acá nos da el espacio para poder tocar y desenvolvernos en la música que nos gusta, pero los locales son un poquito rehaceos a querer jazz, entonces tampoco se ponen con muchas lucas, y esa pocas lucas las tengo que repartir entre mucha gente para poder lograr un buen espectáculo. Sería bonito que los locales empezaran a ponerse con la cultura. El jazz se ve como música lejana y es cercana…Abre la mente y hace conocer las cosas de manera diferente”.
“El jazz no tiene una exposición tan grande como otros estilos musicales, que quizás no tienen tanta calidad, entonces eso no le aporta nada a nadie”, recalcó Santibáñez.
Por otra parte, el músico de Colbún, Paulo Ugarte, quien resaltó la improvisación que se realizó arriba del escenario indicó que igual se requiere de formación y estudio para poder adquirir el lenguaje.
Además destacó el hecho que el estilo musical poco a poco ha llegado a Linares. “Hay muchos músicos en Linares, pero no todos se dedican al Jazz y el jazz es creatividad, improvisación, es como conocerse uno mismo musicalmente y encuentro súper positivo que esté entrando”.
Finalmente, el dueño de Oveja Negra, Claudio Rosson, indicó que “estamos muy contentos hoy día de tener a un connotado jazzista que ha recorrido el mundo con su música y no esperábamos menos de Oveja Negra que pudiéramos tenerlo acá deleitando los oídos de nuestros clientes linarenses”.
“Oveja Negra tiene el compromiso con los linarenses de crear espacios de cultura y ese es nuestro desafío seguir buscando instancias para desarrollar arte, cultura y sobre todo educación musical”.
En ese sentido el propietario recalcó que la idea es dar cabida a distintos estilos musicales, destacando siempre la calidad de sus artistas. “Le hemos ido dando espacio a todos los que no tenían espacio, este es un bar que ha podido combinar el rock, el pop, el hip-hop, las peñas folclóricas, y hoy día tenemos un tremendo talento en el jazz. Queremos continuar con este desafío para que Linares no pierda tantos talentos que hay, y que tengan donde desarrollarse”.


