Un total de 42 estudiantes de la carrera de Medicina de la Universidad Autónoma de Chile dieron inicio oficial a su internado clínico en el Hospital de Linares, una etapa decisiva en su formación profesional y en la proyección del sistema de salud regional.
La jornada de bienvenida contó con la participación del subdirector del recinto asistencial, doctor René Espinosa, médico internista, quien destacó la importancia de la alianza entre el hospital y la casa de estudios.
“Para nuestro hospital es tremendamente importante la formación académica y mantener una muy buena relación con la Universidad Autónoma. El desarrollo futuro del hospital depende en gran parte de los nuevos médicos que estamos formando hoy”, señaló.
El profesional subrayó además que este proceso cobra especial relevancia en el contexto del nuevo Hospital de Linares, donde será clave contar con médicos preparados para enfrentar los desafíos actuales y futuros del sistema de salud.
“Necesitamos médicos bien formados, y para eso es fundamental el trabajo conjunto con la Universidad”, agregó.
Desde la mirada estudiantil, Trinidad Thomas, interna de Medicina, calificó el inicio del internado como un momento trascendental en su trayectoria profesional.
“Estoy muy emocionada, con algo de miedo también. Son dos años de alta intensidad, donde prácticamente se vive en el hospital, pero tengo muchas ganas de ver en qué tipo de profesional me voy a convertir”, comentó.
Por su parte, el director de la carrera de Medicina y vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Chile, Sede Talca, doctor Luis Jaime, explicó que el internado representa la culminación del proceso formativo de pregrado.
“Los estudiantes pasan de la base teórica a la acción. Estos dos años estarán centrados en el contacto directo con los pacientes, donde desarrollarán habilidades clínicas, destrezas profesionales y una atención basada en la empatía y la calidad”, indicó.
Finalmente, el académico recalcó que esta etapa permite consolidar no solo competencias técnicas, sino también humanas, con el paciente y su familia como eje central del quehacer médico.
“Esperamos que este proceso concluya con profesionales de excelencia, capaces de responder a las necesidades del entorno y del sistema de salud”, concluyó.


