A horas del cambio de mando presidencial en Chile, comienza a instalarse el debate sobre el balance del gobierno de Gabriel Boric, quien cierra un período de cuatro años marcado por reformas sociales, complejos procesos políticos y la necesidad constante de negociar con el Congreso.
Durante su administración se impulsaron iniciativas relevantes en materias como pensiones, salario mínimo y legislación laboral, en un contexto político que también estuvo atravesado por dos procesos constituyentes y por un escenario parlamentario que obligó al Ejecutivo a buscar acuerdos para avanzar en su agenda.
Un gobierno de avances y dificultades
Para Cristóbal Karle, analista político del Laboratorio de Ciencias Sociales Aplicadas de la Universidad de los Andes, el balance general de la administración combina logros relevantes con importantes dificultades políticas.
“El balance es el de un gobierno de luces y sombras”, señala el experto, apuntando a que el período estuvo marcado por cambios en la orientación inicial del Ejecutivo y por la necesidad de enfrentar coyunturas complejas tanto a nivel interno como internacional.
Reformas y acuerdos
Entre los avances que podrían marcar el legado del gobierno, Karle destaca el acuerdo alcanzado en materia previsional, que permitió mantener el sistema de capitalización individual incorporando nuevas modificaciones derivadas de la reforma.
A ello se suma el aumento histórico del sueldo mínimo, acordado con organizaciones de trabajadores, además de iniciativas en materia laboral y los esfuerzos por mejorar el proceso de traspaso de los Servicios Locales de Educación Pública.
Las dificultades del período
En contraste, el analista plantea que uno de los principales desafíos del gobierno fue el cambio de algunas posiciones políticas sostenidas al inicio del mandato.
“Muchas derrotas políticas tienen que ver con un viraje ideológico que hasta ahora no ha sido posible escrutar del todo, si se trata de una renovación genuina o de un giro más bien pragmático”, afirma.
Evaluación ciudadana
Respecto a la percepción ciudadana, Karle sostiene que los resultados electorales recientes reflejan un balance complejo para el sector político del mandatario.
Sin embargo, agrega que la figura personal del presidente podría tener una evaluación distinta con el paso del tiempo. “La imagen del presidente todavía mantiene una base de apoyo levemente superior a la de su sector político”, concluye el analista.


