La justicia francesa condenó a cadena perpetua al chileno Nicolás Zepeda, tras ser declarado culpable del asesinato y desaparición de la estudiante japonesa Narumi Kurosaki.
La sentencia fue dictada en la ciudad de Besançon, en el marco de un juicio que marcó el cierre de uno de los casos más mediáticos de los últimos años en Europa.
El veredicto se conoció luego de varios días de deliberación. La fiscalía había solicitado una pena de 30 años de cárcel, acusando al imputado de haber actuado con premeditación en la desaparición de la joven en 2016.
Durante el proceso, el Ministerio Público sostuvo que Zepeda viajó desde Chile hasta Francia con el objetivo de enfrentar a su expareja, en el contexto de una relación previa, y que posteriormente la asesinó en la residencia universitaria donde ella vivía.
El tribunal consideró acreditados los antecedentes presentados por la acusación, pese a que el cuerpo de la víctima nunca fue encontrado, uno de los elementos que marcó la complejidad del caso.
La desaparición de Kurosaki generó impacto internacional, especialmente en Francia, Japón y Chile, manteniendo la atención pública durante años debido a la falta de hallazgos concretos y las múltiples instancias judiciales.
Este juicio correspondió a una nueva revisión del caso, luego de que procesos anteriores fueran cuestionados, lo que llevó a repetir el procedimiento en tribunales franceses.
Durante todo el proceso, Zepeda insistió en su inocencia y negó haber participado en la muerte de la joven.
Con esta condena, se cierra una etapa judicial clave. No obstante, el caso podría continuar en instancias superiores, ya que la defensa dispone de un plazo de diez días para interponer un recurso ante el Tribunal de Casación.


