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martes, agosto 25, 2026
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La maldición del Cura Somoza: Mito o realidad?

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En 1810 un párroco de la ciudad maldijo a sus habitantes en una historia, transmitida por generaciones, que mezcla la lucha de la independencia y una supuesta relación impropia.

»Nunca serán grandes, habrá miseria, tus calles no tendrán nada, serán infelices en todos los hogares, esto durará por siglos, sin penas ni glorias», esas fueron las palabras que supuestamente mencionó el sacerdote José Antonio Somoza para maldecir la ciudad de Linares hace poco más de 200 años.

Esta historia, conocida por generaciones y generaciones de linarenses, es parte de la cultura popular de la ciudad del Maule.

Muchos lo relacionan con los vaivenes de la localidad, ubicada en una de las regiones donde el ingreso promedio es el más bajo del país.

Esta semana, el cierre de la empresa azucarera Iansa, que dejará a cerca de cuatro mil personas con un incierto futuro laboral, volvió a instalar en el recuerdo de la comunidad esta leyenda

.Pero, ¿por qué ese sacerdote lanzó una condena a la ciudad?

La «maldición del cura Somoza» se remonta a 1810, la época donde se estaba materializando la tan esperada independencia del país. Según Manuel Quevedo, linarense de toda la vida y director de la biblioteca Pública Municipal Manuel Francisco Mesa Seco, este mito está relacionado con la furia del padre contra los patriotas que querían la independencia y con un supuesto «amorío» que tuvo Somoza con Amanda Ovalle, su secretaria en la parroquia de Linares.

«El hombre tuvo sus encontrones con la ciudadanía de la época, fue acusado porque salía muy tarde de la parroquia, que estaba justo donde hoy vive el obispo. A raíz de esas salidas nocturnas tan tardías, él primero y su secretaria después, la gente en la provincia comenzaron con las historias sobre que había un lío con el curita y su secretaria», narró Quevedo.

Según Quevedo, esta historia es bien conocida por todos los linarenses. «El cura famoso, como buen español, no aceptaba la noticia que llegaba sobre una supuesta independencia.

Entonces en los sermones dominicales el hombrecito se lanzaba contra los patriotas, contra la gente. Entonces el rumor fue una especie de venganza de parte de la gente, decirle ‘cura tal por cual’, y ahí seguramente que aparece el comentario de ‘¿Cómo nadie dice nada cuando él sale con la niña a altas hora de la tarde?’», comentó.

Los rumores, entonces, crecieron. La situación se hizo cada vez más insostenible para Somoza y un día leyó una lectura bíblica donde hablaba de una lluvia de fuego, la cual él relacionó en su sermón con su situación.

«La lluvia era como el fuego de comentarios sobre él que estaba cayendo sobre Linares», aseguró Quevedo.

De acuerdo al relato de Quevedo, la historia popular dice que una noche de viento y niebla, el sacerdote «tomó los oleos, se colocó los ornamentos negros y salió a la plaza. Se ubicó en cada una de las cuatro esquinas y empezó a tirar la maldición:

‘Ingratos, ingratas, nunca serán grandes, habrá miseria, tus calles no tendrán nada, serán infelices en todos los hogares, esto durará por siglos sin penas ni glorias’.

Recorrió los cuatro puntos de la plaza repartiendo la maldición, luego se fue a la parroquia, avisándole al pueblo que se encontraba muy enfermo y que no podía cantar misa por mucho tiempo».

Luego de esto Somoza desapareció de la ciudad. Otros, añaden más ingredientes a la historia, y aseguran que lo encontraron en su pieza colgado de una viga.

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