Durante este último proceso de campaña electoral, han proliferado significativamente la cantidad de candidatos autodenominados independientes, pese a que muchos están ligados a partidos políticos, ya sea siendo parte de una lista, poseyendo el respaldo de una colectividad o con pasado militante.
Este 15 y 16 de mayo se llevará a cabo en nuestro país la elección de Convencionales Constituyentes, Gobernadores Regionales, Alcaldes y Concejales. Este proceso democrático viene precedido de diversos hitos; el estallido social, instancia donde el pueblo chileno manifestó su descontento en contra la clase política y el descrédito hacia las instituciones gubernamentales. A raíz de este evento, derivó una instancia eleccionaria, la cual estuvo marcada por la victoria apabullante del Apruebo, opción ganadora que posibilitará la redacción de una nueva Constitución en contexto de democracia y eliminar de pleno la actual carta magna que tiene sus bases en la Dictadura Militar.
Durante este último proceso de campaña electoral, han proliferado significativamente la cantidad de candidatos autodenominados independientes, pese a que muchos están ligados a partidos políticos, ya sea siendo parte de una lista, poseyendo el respaldo de una colectividad o con pasado militante.
No resulta sorprendente que muchos aspirantes a estos cargos de elección popular se cataloguen como apartidistas, pues están conscientes del desprestigio de la clase política y de lo que conlleva presentarse a la comunidad como miembros de una colectividad, lo cual fue demostrado en el estallido social y se reflejó en la victoria del Apruebo.
Por ende, no llama la atención la cantidad de candidatos independientes que estas próximas elecciones aparecerán en las papeletas y resulta dudoso pensar el por qué de su catalogación; ¿será por conveniencia política, para tener mayor libertad de acción o por orden práctico, es decir, sólo para poder ser elegidos?
Frente a este panorama y con la cantidad de información que hoy tenemos a mano, resulta fácil desenmascarar a quienes tienen nexos con colectividades, pues si bien no son militantes, poseen vínculos que los hacen dependientes electoralmente de estos desacreditados conglomerados y, por ende, son construcciones del mundo político.
Esta desesperación se ser (o parecer) independiente sólo responde a una sucia estrategia para lograr el poder mediante una realidad alterada, buscando deshacerse de la mochila de responsabilidades que los partidos políticos llevan consigo, intentando dar a entender que esta no militancia es un “test de blancura”.
Pese a que en el actual padrón electoral sólo el 3% son militantes, debemos ser realistas y entender que muchos electores se seducirán por los pseudo independientes, por lo que a esta “fiesta de la democracia” a desarrollar el 15 y 16 de mayo no estarán invitados los verdaderos independientes, aquellos que representan el real interés ciudadano.
Por: Jorge Tapia Pavez, periodista.


