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martes, agosto 25, 2026
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Educación: Una tarea pendiente

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“Sin dejar de lado los sueños e ideales en educación, nuestro país tendrá que avanzar hacia un amplio programa de nivelación y aceleración pedagógica colaborativamente para cada uno de los niveles del sistema escolar en postpandemia, incluyendo los desafíos previos”, así lo manifiesta el historiador y profesor Luis Igor Antías, miembro de un connotado Instituto de Investigaciones Históricas de la capital y autor de«Educación chilena del siglo XXI: “Fin a la segmentación social y apertura a la inclusión social”», nos  entrega una opinión referente a la educación chilena.

El historiador comenta que al finalizar el año escolar, los distintos establecimientos escolares realizan sus evaluaciones, así como los diversos actores educativos.  “El grado de desarrollo sostenible de una sociedad depende, en gran medida, de su sistema educativo. Sabemos que no vamos tan bien en esta materia. Las diversas mediciones nacionales e internacionales de los últimos años han evidenciado el panorama de crisis que vivimos desde hace tiempo, marcado por una concepción política cortoplacista que poco ayuda para un verdadero fomento de la ciencia y la tecnología, sin duda, en educación hay tareas pendientes”, manifiesta.

Una catástrofe educacional

Hoy los estudiantes no entienden lo que leen, existen falencias en operaciones básicas, deficientes hábitos de estudio y habilidades socioemocionales, existe un aumento en el número de escolares que desertaron del sistema escolar, las autoridades dan cuenta de un ausentismo crónico escolar, altas cifras de inasistencia y licencias médicas docentes, estas son las consecuencias de la pandemia en la educación chilena. Según datos de la UNESCO, nuestro país se encuentra entre los 20 países del mundo que más tiempo mantuvo cerrados los establecimientos educacionales en pandemia. “Durante el año 2021 la mayor parte de los establecimientos municipales permaneció cerrados por decisiones políticas de los alcaldes o gremiales, decisiones que no se sustentaron en evidencia científica, mientras los colegios particulares pagados retornaron a la presencialidad igual que en el resto del mundo. El temor social prevaleció”, señala el historiador.

Recién al finalizar el presente año escolar la investigación educacional dio cuenta de la catástrofe o terremoto educacional chileno de lo cual las autoridades, el mundo académico e instituciones educacionales y prensa han hecho eco.

Enfrentando la catástrofe

Luis Igor dice que como bien saben los pedagogos es clave evaluar a cada estudiante para brindarles un apoyo integral, si bien el Ministerio de Educación ha impulsado acciones, estas no garantizan la recuperación. Es aquí donde la política educacional estatal deberá garantizar a cada comunidad educativa y especialmente a los docentes, la formación y los recursos educativos para acompañarlos no sólo en lo académico, sino también en su salud mental.  El martes 20 de diciembre de 2022 los Diputados aprobaron y despacharon la ley del proyecto misceláneo presentado por el Ministerio de Educación, para la educación pública y el mundo docente, ampliando en un año el plazo de traspaso de establecimientos a seis nuevos Servicios Locales de Educación Pública creados en 2022; regularizando los pagos del bono de incentivo al retiro pendientes desde 2018; facilitando el pago de deudas previsionales retenidas; y ampliando el plazo de acreditación de los CFT Estatales. Sin embargo, “no se aborda la catástrofe en aprendizajes para cada uno de los niveles educativos en su integralidad”, es la crítica dice el profesor Igor, pues éstas son políticas públicas definidas desde antes de la pandemia y están atrasadas en su implementación.

Ahora bien, la implementación de 100 aulas de reingreso; la ampliación del programa de tutorías, el aumento de la cobertura del programa Conectividad 2030; y la ampliación en 40 nuevas comunas el Programa Territorial de Convivencia Escolar, entre otras, focaliza a una parte del sistema escolar. “Sin duda, el anuncio de destinar  $250 mil millones para el Plan de Reactivación Educativa con el presupuesto 2023, es un avance significativo, pero insuficiente” argumenta el historiador. Las cifras son claves,”un estudio de la Universidad de Chile, indica que 7 de cada 10 directores perciben un deterioro del bienestar emocional en los estudiantes de enseñanza media y, el ministerio de educación señala que aumentaron en un 43% las denuncias por maltrato físico y psicológico entre estudiantes respecto de los dos anteriores años”.

La tarea pendiente

La UNESCO – señala Luis Igor – plantea que para recuperar el aprendizaje es clave fortalecer iniciativas como el Programa de Nivelación y Aceleración Pedagógica, asegurando el presupuesto, ampliando su oferta y mejorando las capacidades de los docentes. Si bien es responsabilidad del estado la educación, es importante también la concurrencia de la iniciativa y recursos privados.

Según la Ley de Presupuesto 2023 se destinaría el 0,005% del PIB a establecimientos públicos que atienden al 37% de los escolares del país para financiar un Fondo para la Reactivación Educativa.  Estados Unidos y Reino Unido utilizarán el 0.05% y 0.1% de su PIB, respectivamente. Si comparemos esos porcentajes, el Reino Unido destinará 33 veces más recursos y Estados Unidos 167 veces más para la recuperación de aprendizajes que los destinados en Chile. Son $ 9.567 millones, es decir, tenemos $8.400 anuales por estudiante. “Claramente, dice Luis Igor, ello es insuficiente, pese a la iniciativa que el gobierno ha presentado como Política de Reactivación Educativa Integral. Esta se proyecta como un proceso de largo plazo, que se organiza en tres grandes fases articuladas entre sí, cuyo horizonte es la transformación educativa, que comienza con acciones que buscan instalar modelos y capacidades replicables y escalables a lo largo del tiempo. Hay un plan con respuesta a corto plazo, con una duración de 2 años y cuyo foco es fortalecer a las comunidades escolares; otra con una fase intermedia, de proyección de transformaciones sistémicas y a mediano plazo, que implican un mayor desarrollo de los componentes de la Política. Se comenzará a desarrollar desde el año 2023, se superpone a la fase inicial, y se mantiene al menos hasta 2025. Consolidación de transformaciones estructurales, que se inicia el 2025, abordando una planificación en mayor detalle, con una proyección de al menos 8 años. Esto es lo propuesto por el ministro, es desafiante, deberá contar con un amplio respaldo colaborativo”.

Es un imperativo destinar horas de libre disposición a lenguaje o matemática, cosa que la normativa educacional no permite. Mantener la priorización curricular hasta 2025 parece ser un error y que el ministerio deberá corregir, pues aumentar las horas de clases para algunas asignaturas es primordial. Así lo han entendido algunos países que abrieron los colegios los sábados en las mañanas, otros extendieron la jornada escolar, otros han concentrado sus esfuerzos en los niños que presentan mayor rezago, etc.

En postpandemia se verifica un cambio económico, social y político que afecta a las comunidades educativas. Por otra parte, investigaciones de centros universitarios manifiestan que es urgente “generar estrategias de prevención y tratamiento de las dificultades emocionales y conductuales, que consideren la relación que hay entre las condiciones de salud mental de los adultos y sus hijos e hijas que van al sistema escolar”. Hoy existen más problemas en relación a dificultades atencionales y de tipo ansioso-depresivo, aislamiento, problemas sociales y de pensamiento en los y las estudiantes, ello deriva en conflictos escolares y bajos niveles de aprendizajes.

“Estos niños y jóvenes, con sus sueños y anhelos, pero también con sus falencias y posibles resentimientos serán quienes trabajen en nuestras organizaciones durante la próxima década. Además de la reactivación económica y los procesos de reinvención tecnológica e industrial, para nuestro país debe venir un gran cambio cultural desde todas las esferas sociales, tanto públicas como privadas. De nada le servirán al país los recursos con los que cuenta y que a todos enorgullecen si no se potencia y capitaliza con inteligencia, ética y responsabilidad. Como sociedad hay mucho que mejorar, y lo mejor es evaluar la historia, para tomar consciencia de las dinámicas que debemos impulsar y de cuáles debemos hacer lo posible por detener. Nuestra historia nacional nos indica que los mayores y mejores avances en educación se han logrado cuando el mundo público y privado, más allá de las divergencias ideológicas, han dialogado, deliberado y actuado colaborativamente. El inconformismo que resulta de las profundas crisis sociales ha sido explicado históricamente por la falta de educación. Ya lo enseñaba Confucio hace más de 2.500 años: “La educación genera confianza. La confianza genera esperanza. La esperanza genera paz”, finaliza el historiador.

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