Parir debería ser una experiencia positiva, protegida, y respetuosa. Sin embargo, muchas veces, las personas gestantes se enfrentan a prácticas que las invisibilizan, que invaden sus cuerpos o que no consideran sus decisiones.
Los objetivos que deben movilizar a matronas, otros profesionales de la salud y estudiantes, son crear conciencia sobre los derechos de las personas gestantes en el proceso de embarazo, parto y posparto; fomentar la toma de decisiones informadas y acompañadas y promover una atención basada en evidencia científica, pero también en la empatía.
También, debemos abogar por poner fin a la violencia obstétrica, una realidad que aún persiste, y -por sobre todo- centrar el cuidado en las personas, no solo en los protocolos.
En este contexto, la universidad tiene un rol fundamental. La formación profesional no puede reducirse a contenidos teóricos y técnicas, debe incluir también el respeto, la comunicación, la interculturalidad y la defensa de los derechos humanos.
Los y las estudiantes tienen un papel transformador. En cada práctica clínica o en cada acercamiento con usuarias y sus familias, pueden brindar una atención de salud más humana, más consciente, más respetuosa. Porque no basta con saber atender un parto, es necesario también saber acompañarlo con humanidad.
Como comunidad universitaria, queremos visibilizar el compromiso de quienes se están formando en las aulas y en los campos clínicos. Por eso, creemos que es fundamental convocar a todas y todos: estudiantes, docentes, profesionales, familias y equipos de salud.
Tenemos la oportunidad de reafirmar un compromiso colectivo: el de formar y ser profesionales que no solo sepan cuidar vidas, sino también respetarlas.
Gabriela Herrera Carrillo
Matrona, docente
Escuela de Obstetricia y Puericultura
Facultad de Ciencias de la Salud
UTalca


