En la región, miles de personas -en su mayoría mujeres- han encontrado en el emprendimiento una vía para sostener a sus familias. La historia de una emprendedora de Villa Prat refleja una realidad que se repite en distintas comunas.
Emprender en el Maule no siempre es una opción; muchas veces es la única salida. Así lo viven más de 6 mil emprendedores y emprendedoras de la región que hoy impulsan sus negocios con el apoyo de Fundación Banigualdad.
Del total, cerca de 4.300 son mujeres. Madres, jefas de hogar y trabajadoras que han optado por levantar pequeños negocios para generar ingresos estables y enfrentar contextos familiares y económicos complejos.
Una decisión que cambió su vida
Una de esas historias es la de Vanessa Machuca, emprendedora de Villa Prat, quien dejó un trabajo estable para cuidar a su familia y apostar por un proyecto propio.
Desde los 13 años ha trabajado sin pausa. Primero en el campo junto a sus padres y luego como asistente de educación. Con el tiempo, decidió emprender para tener mayor autonomía y estar más presente en su hogar.
Hoy, su carro gastronómico es su principal fuente de ingresos. “Ha sido mi fiel compañero por muchos años”, resume.
Golpes duros y seguir adelante
El camino no ha sido sencillo. Hace dos años, su esposo sufrió un accidente que le provocó pérdida de memoria, un hecho que marcó profundamente a la familia.
“De un día para otro, la persona que amas ya no puede reconocerte”, relata. En ese momento, el emprendimiento se transformó en un verdadero salvavidas económico y emocional.
Gracias a su negocio, Vanessa pudo sostener a su familia y costear los estudios universitarios de su hija, mientras acompañaba el proceso de recuperación de su esposo.
Apoyo que marca la diferencia
En ese recorrido, el respaldo de Banigualdad fue clave. A través de microcréditos, capacitación y asesoría constante, logró ordenar su negocio y proyectarlo.
“Aprendí a calcular costos, a organizarme y a tomar decisiones. Sin ese apoyo, no sé dónde estaría”, reconoce.
Los financiamientos van desde los $100 mil hasta más de $1,5 millones, lo que permite a muchos emprendedores dar pequeños pero decisivos pasos para crecer.
Mirar hacia el futuro
Hoy, Vanessa sueña con un nuevo desafío: concretar un foodtruck especializado en churros, waffles y repostería. El diseño ya está listo y la maquinaria, en parte, comprada. Solo falta el último empujón.
Historias como la suya se repiten en distintas comunas del Maule, donde el emprendimiento se ha convertido en una herramienta concreta para enfrentar la incertidumbre y construir estabilidad.
A nivel nacional, Banigualdad ha acompañado a más de 72 mil emprendedores, muchos de los cuales han logrado transformar pequeños negocios en el principal sustento de sus familias.


