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jueves, julio 18, 2024
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Con una misa en la Catedral se recordó un año del fallecimiento de la ex funcionaria municipal Catherine Vásquez

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Con momentos de emoción y recuerdos de la vida de la joven madre y ex funcionaria del departamento del Tránsito de Linares, se realizó una misa en su memoria. Un enigmático caso policial, donde a través de pericias e investigaciones privadas, la familia sostiene la hipótesis del homicidio. En tanto para el Ministerio Público y la PDI, se trataría de un suicidio.

Con dos visiones distintas y aún con varias diligencias en curso, se ha cumplido un año de la muerte Catherine Vásquez Muñoz, mujer de 28 años de edad, y madre de una niña de actuales 11, quien fue encontrada sin vida el martes 29 de mayo de 2018 en el sector rural de “La Aguada” en la comuna de Longaví y a 300 metros de la casa donde vivía con su ex pareja, Cristian Osandon.

La ofensiva judicial que está emprendiendo la familia, es liderada por el abogado querellante  Waldo Ortega, quien dirige las diligencias investigativas, apoyado de las pericias realizada por el forense Luis Ravanal, acompañado por la perito criminalística Shirley Villouta, donde se determina la participación de terceras personas en la muerte de la joven mujer.

El proceso judicial que se encuentra actualmente “abierto”, es decir, se podría estar enfrente de un suicidio o derechamente de un asesinato, hoy martes cumple un año. Para el día 17 de junio, se espera que el Ministerio público, responda las diligencias solicitadas por el abogado Waldo Ortega.

Historia

Catherine Vásquez, antes de ser encontrada fallecida, convivía con su pareja Cristián Ossandón en el Callejón San Gabriel, del sector La Aguada, comuna de Longaví. Según la información proporcionada por la familia, el día lunes 28 de mayo de 2018, ambos no trabajaron y permanecieron en el hogar.

Hasta la tarde de ese día lunes, todo era con normalidad, hasta que una llamada de Catita a su  su hermana Macarena, quien vive en Valparaíso, donde le señala que la relación con su pareja no estaba en un buen momento, y posteriormente a través de un mensaje de WhatsApp, alrededor de las 18:30 horas, le indica que no había alcanzado a tomar el bus rural a Linares para retirar a su hija del colegio, solicitando la ayuda de su madre. Desde ahí, todo se convirtió en un enigma para la familia.

El martes 29 de mayo de 2018, alrededor de las 10:30 horas, una mujer residente en el sector, informa a Carabineros de la comuna de Longaví de la presencia de un cuerpo en el camino vecinal de “La Aguada”. Personal de la policía uniformada y del SAMU del Cesfam “Amanda Benavente” llegaron al lugar. La primera información es que se trata de un suicidio por ahorcamiento.

Tras indagaciones, se llama a la familia de la víctima fatal, acudiendo Camilo Muñoz, hermano de “Catitta”, quien llegó al sitio del suceso y vio a su hermana sin vida, exigiendo la presencia de los peritos de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones. El fiscal de turno pide a los carabineros levantar el cuerpo y trasladarlo al Servicio Médico Legal (SML) de Linares para la autopsia reglamentaria. Muñoz se opone tenazmente y logra hablar, después de 4 intentos, con el persecutor de turno, que dicho de paso no se constituyó en el lugar.

Para la familia de ahí en adelante, comenzaron una seguidillas de errores que alertaron lo que se podía venir más adelante. El cuerpo de “Catita” es revisado y los detectives se inclinan por un suicidio, donde se determina que no hay más lesiones a excepción de los de la zona del cuello. El cuerpo es levantado y de inmediato la familia inicia una fuerte ofensiva para saber la verdad. Tienen muchas dudas e interrogantes que no les calzan.

Un detalle, no menor, es que el cuerpo de “Catita” estaba a unos 300 metros del portón de acceso donde vivía con su pareja, al que nunca se le fue a consultar para saber las últimas horas de la ex funcionaria municipal. Posteriormente el vínculo, aparentemente el causante de la muerte por asfixia, no apareció por ninguna parte y tampoco fue periciado. Finalmente fue encontrado distante al sitio del suceso y curiosamente limpio.

Comienzan las dudas
Tras la primera autopsia realizada al cuerpo de “Catita”, no se pudo establecer si se trató en forma certera de un suicidio o un homicidio. El legista habló con Camilo Muñoz y éste reconoció en las afueras del Servicio Médico Legal (SML)  confusión y desde ahí, comenzó a sospecharse de un homicidio por parte de la familia.

Camilo Muñoz señaló ese entonces a la prensa, “Yo llegué al sitio del suceso y sé que mi hermana no se suicidó. Estuve 3 horas en el lugar y exigí al fiscal que enviará a la PDI porque inicialmente habían instruido la indagación a la SIP de Carabineros. Tengo la convicción que ella no se mató. Hablé con su pareja y desde un comienzo hubo declaraciones que no concordaban en tiempo, espacio y lugar”, dijo a los pocos reporteros apostados en el SML.

Seguidamente agregó que: “no tiene ningún hematoma a priori. Yo creo que aquí hay más personas involucradas. Hay testigos que dicen una cosa y los lugareños dicen que mi hermana no se suicidó. Ella no se mató. Desde hoy mismo le informó al Ministerio Público y la PDI que voy a estar pendiente de cada pericia para saber la verdad. Quiero que haya justicia y espero que la PDI haga un informe detallado, empadrone a todas las personas y testigos. ‘Catita’ era una mujer feliz, sin depresión, era feliz con nosotros, con su hija de 10 años y sus amigas. No había razón para que atentará contra su vida. Quiero que las instituciones funcionen y esto no quede en la impunidad”, dijo visiblemente afectado Muñoz.

La dudas siguen creciendo tras la data de muerte de Catita, la primera autopsia revela que la data de muerte sería a las 06:00 de la mañana del martes 29 de mayo, en tanto las 08:30, dice Camilo Muñoz, un lugareño pasó por el camino rural y no vio ningún cuerpo. Recién a las 10:30 se informó del hallazgo.

Desde ahí, como lo señala Camilo Muñoz, se levantó un manto de dudas que ha permitido que la familia haya incurrido en elevados gastos económicos, para dar con la verdad de lo que sucedió con la joven madre. A un año de su muerte, las dudas persisten y se espera una ofensiva judicial, donde el abogado de la familia, Waldo Ortega, ha enviado una solicitud al Ministerio Público, para que entregue respuestas claras a diferentes interrogantes de este enigmático caso.

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