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Covid19: Consecuencias en materia educacional

La pandemia dejó al descubierto una realidad para lo cual casi ningún país del mundo estaba preparado y Chile no es la excepción.

Se abre paso un nuevo tipo de educación a distancia, generando aún más brechas, donde el rol de los docentes será fundamental frente al eterno desafío de la igualdad de oportunidades.

Así se plantea en parte en este artículo escrito por el historiador Luis Igor Antías, quien es profesor de historia y magister en gestión y administración educacional.

Todos y todo se ve afectado por la pandemia de covid-19, todos hemos tenido que adaptarnos a un cambio repentino en la forma de vivir. Esta situación sin precedentes resulta crítica para la educación a nivel mundial, siendo agotadora para los docentes, estudiantes y sus familias.

En muchos lugares la capacidad para adaptarse rápidamente a la educación de los niños en el hogar ha sido extraordinaria y no exenta de dificultades; deberíamos estar agradecidos de la tecnología para ayudarnos dicen algunos y otros, los menos favorecidos, observan cómo aumenta la brecha de desigualdad educativa por la menor cantidad de recursos de las que se dispone. Lo que será claro es que cuando hayamos superado esta crisis, no volveremos al mundo como era. Más bien, ahora nos estamos preparando con nuestros hijos para enfrentar el mundo como será en el futuro.

CIERRE DE ESCUELAS A NIVEL MUNDIAL

La mayoría de los países en el mundo occidental han cerrado sus establecimientos educacionales en los distintos niveles de enseñanza como parte de sus medidas para limitar el contacto entre las personas y frenar la propagación del virus, tal como lo hicieron establecimientos educacionales orientales.
En Italia, el país europeo más golpeado por la pandemia, las escuelas, colegios y universidades cerraron el 5 de marzo de 2020. Esta decisión fue seguida pronto por diversos países europeos y americanos.

La mayoría de los sistemas educativos europeos cerraron sus escuelas el 16 de marzo de 2020. En Chile las clases se suspendieron luego del 13 de marzo. Uno de los últimos países en anunciar tales medidas fue el Reino Unido, donde todas las escuelas cerraron sus puertas del 20 al 23 de marzo.

Solo dos países europeos van en contra la tendencia de cierre de escuelas para sus niveles primarios y secundarios. Suecia e Islandia tomaron medidas estrictas de distanciamiento social e higiene para evitar una mayor transmisión del virus entre los más pequeños del sistema escolar, pero en esos países solo las instituciones de educación secundaria superior y universitaria han suspendido sus clases.

En otras partes de Europa, el apoyo al aprendizaje se proporciona de diferentes maneras: a través de libros y materiales disponibles en las escuelas; a través de varias plataformas de aprendizaje electrónico que permiten a profesores y alumnos trabajar e interactuar juntos, y con la ayuda de programas de televisión nacionales desarrollados rápidamente o lecciones en plataformas de redes sociales.

Algunos sistemas educativos anunciaron vacaciones excepcionales al comienzo del cierre de las escuelas para prepararse mejor para este apoyo a distancia, pero ahora todos los países europeos están organizando la enseñanza a distancia.

En nuestro continente se están tomando medidas similares; Chile, ha adelantado las vacaciones de invierno. Esto ha traído críticas desde el gremio docente y padres y apoderados; probablemente dicen algunos las clases no se podrán recuperar, debiéndose realizar ajustes al currículo y sistema evaluativo.

No está claro cuánto durará esta situación. Un país, Malta, ya ha anunciado que las escuelas permanecerán cerradas hasta el final del año escolar del hemisferio norte (30 de junio de 2020). Finlandia ha extendido recientemente las restricciones a la enseñanza presencial de estudiantes en la escuela hasta el 13 de mayo y se está preparando para el cierre del año escolar para el 30 de mayo de 2020, si se considera necesario. Parece probable que otros países hagan anuncios similares en los próximos días y semanas.

En el caso de Chile, el año escolar se podría extender hasta el 15 de enero de 2021; sin duda, la decisión pasará por la situación que se viva en aquella época de verano y que deberá ser ponderada por las autoridades políticas del país.

ENSEÑAR LO ESENCIAL

El escenario de cierre prolongado de los establecimientos educacionales ejerce nuevas presiones sobre los padres, quienes también poseen obligaciones como trabajadores que salen de casa todos los días, así como aquellos que realizan teletrabajo y los desempleados.

Si bien a menudo la experiencia de pasar más tiempo juntos puede acercar a las familias, en otros casos puede provocar efectos no deseados en la dinámica familiar.

Independientemente de cómo se vivan las cuarentenas, también habrá otros impactos educativos.

Las consecuencias del cierre de la escuela que posiblemente se extienda hasta el final del año escolar podrían sentirse en el corazón mismo de los sistemas educativos.

Las preguntas relacionadas con las calificaciones y el avance curricular, las promociones de cursos o las pruebas como SIMCE o PSU en Chile y pruebas estandarizadas que miden la calidad educativa en los diversos países se convertirán rápidamente en un importante desafío político: Por ejemplo, ¿cómo se determinará el procedimiento de ingreso a la educación superior si los estudiantes en su último año escolar no pueden estudiar adecuadamente o recibir una evaluación objetiva?
Además de estas preocupaciones, existen implicaciones sociales relevantes. Algunos padres no están en condiciones de apoyar el aprendizaje de sus hijos de manera efectiva, y esto sin duda exacerbará los efectos de las desigualdades educativas.

Varios sistemas educativos ya anticipan que los estudiantes desfavorecidos tendrán dificultades para adaptarse a la realidad actual, con menos acceso a materiales de aprendizaje, incluidas plataformas en línea, y menos apoyo.

Pocos días atrás me tocó constatar como padres y madres, exigen a los colegios una atención individual, cuando aún los docentes se encuentran elaborando estrategias educativas que atiendan a la diversidad de estilos de aprendizaje y que deberá ser a distancia por un buen tiempo. Ello con las críticas relacionadas con lo antipedagógico que pudieran resultar algunas formas de enseñanza a distancia o la carencia de tecnología que permita la adecuada conectividad y la carencia de materiales impresos adecuados para los más desfavorecidos en accesibilidad a internet.
Si bien muchos países reevalúan la situación cada dos semanas, la mayoría ha extendido el cierre de los establecimientos educacionales hasta nuevo aviso. En distintas partes del mundo, se ha dicho, que la posibilidad de que los alumnos no regresen a la escuela este año académico es muy real. Se deberá enseñar lo más esencial.

ROL DE LOS DOCENTES

Según la UNESCO unos 63 millones de docentes de sistemas escolares en el mundo están afectados por el cierre de los centros escolares en 165 países debido a la pandemia del Covid-19, para éstos es una oportunidad para hacer las cosas de manera diferente, “con errores y aciertos, aprenderemos de la experiencia”, es la consigna de profesores y profesoras.

Los docentes se encuentran repensando en el cómo es su práctica pedagógica para garantizar la continuidad del aprendizaje de unos 1,500 millones de estudiantes, cifra que debe aumentar aún más.

Directivos de los establecimientos y los docentes se movilizan rápidamente con el objetivo de implementar soluciones innovadoras para proporcionar a los estudiantes un aprendizaje a distancia de calidad, mediante tecnologías digitales o no. La presión que significa tener que garantizar un aprendizaje de calidad mediante herramientas sobre las que no han recibido formación alguna o prácticamente ninguna o poca ayuda es una presión para muchos docentes.

A los docentes también se les asignará un rol crucial en la difusión de las medidas preventivas contra la propagación del virus y deberán garantizar la seguridad y acompañamiento de los niños, niñas y jóvenes, una vez terminada la emergencia. El aprendizaje remoto causado por el aparecimiento del COVID-19, contribuirá a establecer enfoques para el desarrollo de sistemas educativos más abiertos y flexibles para el futuro, donde los docentes no estarán excluidos.

EL GRAN DESAFÍO

Según el Banco Mundial en educación ya estábamos experimentando una crisis de inclinación global, ya que muchos estudiantes estaban en la escuela, pero no estaban aprendiendo las habilidades fundamentales necesarias para la vida.

El indicador de » Pobreza en el aprendizaje » del Banco Mundial , señala que el porcentaje de niños que no saben leer ni comprender a los 10 años, es del 53% de los niños en países de ingresos bajos y medianos, antes de que comenzara el brote. Sin duda, esta pandemia tiene el potencial de empeorar estos resultados aún más si no actuamos rápido, agreguemos, la brecha que se produce por efecto del escaso acceso a la tecnología y uso competente de ésta.

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