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Los marinos linarenses del 21 de mayo de 1879

El historiador Luis Igor Antías en esta crónica nos da a conocer una reseña de cuatro hijos de esta provincia de Linares quienes durante el 21 de mayo de 1879 se enfrentaron como miembros de la tripulación de la “Esmeralda” y “Covadonga” a dos poderosos barcos de la armada peruana. 

Cada 21 de mayo, recordamos el sacrificio de Prat, dice Luis Igor, pero nos olvidamos de quienes vivieron en esta provincia y sacrificaron su vida en una guerra que marcó a una generación de chilenos.

La memoria y reconocimiento son frágiles

Héroes reconocidos y rápidamente olvidados, así ocurrió con los soldados y marinos de la Guerra del Pacífico, algunos recibieron el “pago de Chile”, un tardío reconocimiento público y del estado a los soldados que pelearon en este conflicto armado, los sobrevivientes o los parientes de los que habían dado su vida sólo recibieron compensaciones décadas después. Los combates navales de Iquique y Punta Gruesa ocurridos el 21 de mayo de 1879 son actos heroicos y significativos de la Guerra del Pacífico. Los desiguales enfrentamientos sirvieron para motivar los ánimos y el patriotismo de toda una nación chilena. Pero luego de un tiempo, el imaginario colectivo comienza a olvidar a estos hombres, quienes finalmente sufrieron el descuido por parte del estado.

Linarenses heroicos

En estos enfrentamientos del 21 de mayo de 1879 (Iquique y Punta Gruesa), destacaron cuatro hombres nacidos en la provincia de Linares: el grumete José Emilio Amigo Arriagada, el doctor Germán Segura González, el marinero José Ignacio Guzmán Jorquera y el Sargento 2° José Antonio Castro, los tres primeros bajo las órdenes del Capitán Arturo Prat y el cuarto con el comandante Carlos Condell. Para la sociedad linarense de la época estos hombres se constituyeron en ejemplo de honra, valentía y sacrificio por la patria, pasando a tomar un significado simbólico extremadamente importante durante algunos años posteriores a la Guerra del Pacífico. El imaginario colectivo los transformó en ejemplo del ciudadano ideal, tal como lo fue Prat. Sin embargo, la memoria colectiva poco a poco a través del tiempo comenzó a olvidar a estos hombres, algunos sobrevivientes a la heroica muerte. Ellos recibieron el famoso “pago de Chile”, poco reconocidos, olvidados y con escuálidas pensiones para sí o sus familiares sobrevivientes.

El grumete José Emilio Amigo Arriagada, nacido en Linares en octubre del año 1855 y bautizado un año después en San Javier de Loncomilla, muere a los 23 años de edad en el combate naval de Iquique tal como lo pidió su comandante Arturo Prat, cumpliendo con el deber. La Armada entregó algún tiempo después a sus padres, quienes debieron demostrar que efectivamente era su hijo, un montepío como familiares de uno de los héroes muertos como parte de la dotación de la corbeta «Esmeralda». Su nombre pasó rápidamente al olvido, investigaciones históricas recientes han dado luz respecto del grumete José Amigo Arriagada, dejando de lado mitos sobre su edad y sobrevivencia al combate.

En la plaza de armas de Linares existe un monolito que recuerda al médico de la “Esmeralda”, el linarense Germán Segura González, quien con 23 años de edad y terminando sus estudios de medicina ingresó a la Armada en 1879, por su poca experiencia profesional y formación militar pasó a ser ayudante del médico de la Esmeralda, debió atender a los heridos durante el combate Naval de Iquique, con pocos elementos sanitarios y sin saber nadar, enfrentándose a los miedos frente a la muerte logró sobrevivir. Luego de los espolonazos y hundimiento de la Esmeralda, aferrado a algunos palos es rescatado por los enemigos, convirtiéndose en prisionero de guerra. Según relatos habría engañado al Almirante Grau al entregar un dato errado sobre la velocidad de la nave chilena Covadonga, que en Punta Gruesa, derrotó a la embarcación peruana Independencia.

Germán Segura finalizada la Guerra del Pacífico se integró a la sociedad linarense, pasando a ser un influyente ciudadano que pasaba sus días entre Santiago y Linares. Ejerció la medicina y se integró a la política, desarrollando el cargo de regidor y alcalde de la reciente fundada ciudad de Victoria en la actual Región de la Araucanía. El doctor Germán Segura González, relata en una crónica que vio tendido en la cubierta del Huáscar el cadáver de su comandante Arturo Prat, quien tenía una profunda herida por arma en la parte más alta de su frente. Fue presidente de la Sociedad de Veteranos de la Guerra del ’79, muriendo en esta ciudad en el año 1920. Se le recuerda como un hombre público, que brindó sus mejores esfuerzos a los demás, su figura fue muy reconocida y valorada como “héroe de la ciudad” por su deber ciudadano no solo en la guerra, sino en la paz, enfrentaba los problemas sociales de la época como el alcoholismo y las epidemias de principios del siglo XX. El doctor de la Esmeralda, fue el más reconocido de los héroes de la Guerra del Pacífico en Linares mientras estuvo vivo. Sus restos descansan en la Cripta de Valparaíso Héroes de Iquique, en la Plaza Sotomayor de Valparaíso, donde junto a Prat recibe el reconocimiento y honores de héroe cada 21 de mayo, menos en Linares.

Sin duda, la provincia de Linares aportó con combatientes al conflicto del norte. Muchos de ellos, reunidos en torno a las agrupaciones de excombatientes del ’79, rendían honores y recordaban en sus conversaciones a sus camaradas muertos. Tal es el caso del marinero 2° José Ignacio Guzmán Jorquera, un parralino nacido en 1851, ingresó a la Armada sirviendo durante dos años en la “Esmeralda”, muere en el Combate Naval de Iquique en 1879 a los 27 años de edad, la única familiar sobreviviente, fue una hermana quien luego extensos trámites logró el reconocimiento a través de una pensión otorgada por el estado a familiares de los héroes de la guerra.

Durante el siglo XIX pocos militares dejaron evidencias en los archivos históricos, salvo algunos testimonios que han traspasado el tiempo a través del relato oral familiar y algunos documentos que se pueden rescatar. Es el caso del sargento 2° José Antonio Castro, hijo no reconocido de María del Carmen Castro, nacido en 1852, quien abandona el hogar a la edad de 17 años para ingresar a la armada a prestar servicios como soldado de marina, sirvió desde el 11 de junio de 1869 hasta 1884.

Al estallar la Guerra del Pacífico, José Antonio Castro se encontraba en una de las embarcaciones más vulnerables de la flota chilena. El 21 de mayo de 1879, embarcado en la goleta “Covadonga” y con 27 años de edad, era uno de los fusileros de la embarcación que junto a la “Esmeralda” estaba en la rada de Iquique, realizando el bloqueo al puerto, inesperadamente, contra todo cálculo debe entrar en combate.

Mientras en Iquique la “Esmeralda” se enfrenta al “Monitor Huáscar”; Carlos Condell, comandante de la “Covadonga”, frente a Punta Gruesa maniobra cerca de la costa con el fin que la “Independencia” lo persiguiera. El soldado José Antonio Castro fusil en mano esperaba la orden de disparar, iniciada la refriega junto a sus compañeros evitaban con sus disparos que los cañones de la embarcación peruana Independencia apuntaran a la Covadonga. El menor calado de la nave chilena y la destreza de sus navegantes posibilitaron un resultado exitoso. La Independencia chocó contra los bajos de Punta Gruesa, perdiéndose una de las embarcaciones más poderosas del Perú.

El 21 de mayo fue de tristeza para los chilenos en Iquique y de alegría en Punta Gruesa y, José Antonio Castro, obtenía la primera de tres medallas obtenidas en combates victoriosos. Pero el costo a su valor sería alto, pierde uno de sus brazos en la campaña a Lima. A los 36 años de edad, el 20 de marzo de 1888, se le concede la cédula de invalidez, dejando la actividad militar para integrarse a la civilidad en Linares. El “pago de Chile” se hace presente en él. Recién en el año 1906, según consta en el libro “Recompensas en Bonos año 1906” del Archivo General del Ejército se reconoce la deuda del Estado de Chile con el Sargento Castro, recibe una pensión vitalicia equivalente a las dos terceras partes del sueldo como militar activo. El 19 de marzo de 1922, a la una de la tarde muere de tuberculosis en su casa de calle Rengo 1573.

El homenaje para estos hombres olvidados por el tiempo. Cada 21 de mayo, recordamos el sacrificio de Prat, pero no nos olvidemos de quienes vivieron en esta provincia y sacrificaron su vida en una guerra que marcó a una generación de chilenos y lo que seriamos después como nación.

(Imagen: Una de las últimas fotografías tomadas en la Esmeralda en 1879)

Luis Osvaldo Igor Antías

Historiador

 

 

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