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Corresponsabilidad parental, una tarea pendiente

Comienzo esta columna con una bella noticia, la llegada de mi segundo hijo, Facundo.

Un nacimiento ansiosamente esperado y lleno de alegría, pero con una gran responsabilidad, ya que siento que mi rol como padre, hoy en día, tiene mucho más compromiso y peso en la crianza que hace 10 o 5 años atrás.

Gracias a la toma de conciencia y lucha de muchas mujeres del mundo entero en la construcción por una nueva sociedad, es que en nuestro país en los años 90 a través de la ratificación por parte de Chile de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, se incorporó primeramente la corresponsabilidad parental, sin embargo recién el año 2013 se incluye en una modificación al código civil, el que indica expresamente que el cuidado personal de los hijos e hijas se basará en el principio de corresponsabilidad, en virtud del cual ambos padres, vivan juntos o separados, participarán en forma activa, equitativa y permanente en la crianza y educación de sus hijos.

No obstante, y a pesar de estas modificaciones legales, sigue existiendo una evidente brecha de desigualdad entre hombre y mujeres, por lo mismo continuar perpetuando los estereotipos tradicionales de hombres y padres supone un tremendo impedimento en el avance de una mayor justicia e igualdad. Es necesario dar un paso decidido hacia un cambio cultural y social que permita la repartición igualitaria de las responsabilidades familiares, sobre todo el cuidado de los hijos e hijas, personas mayores y el sin fin tareas domésticas. Al mismo tiempo, es fundamental entender el valor de estas tareas para la sostenibilidad de la vida.

La última década, ha venido acompañada de diversos cambios sociales, las mujeres han ido incorporándose al mundo laboral, logrando así mayor autonomía económica y un papel relevante en el mercado laboral y productivo, espacios que históricamente han estado dominados por hombres, desde un status de privilegio. Sin embargo, esto cambios sociales no han ido acompañados de la incorporación de los hombres en las tareas domesticas y de cuidados, puesto que han seguido y siguen siendo ellas quienes continúan haciéndose cargo de todo en el espacio privado.

Ya es hora de que los hombres asumamos nuestra responsabilidad, no podemos seguir delegando los cuidados en las mujeres, no hablo de un bonito discurso feminista, sino de asumir definitivamente las tareas del ámbito familiar. Los privilegios que nos han sido entregados por ser hombres no pueden seguir dificultando la vida de nuestras compañeras, colegas, amigas, tías, hermanas, madres, esposa o hijas. Debemos ir creando juntos y juntas una nueva ética de los cuidados.

Para avanzar a una sociedad justa, debemos estar conscientes de nuestros privilegios y asumir que urge un cambio de fondo, que no se quede solamente en lo legislativo. Se deben promover también cambios culturales e institucionales profundos: desde nuestra educación en adelante. Necesitamos políticas que tranformen con una igualdad sustantiva y real para avanzar en una corresponsabilidad que se vea reflejada en la mirada de nuestros niños y niñas, capaces de comprender un mundo socialmente igualitario. Que vean más allá de lo convencional. Que luchen por lo que es justo, una vida libre de violencias, discriminación y desigualdad. Tenemos la obligación de dejarles una vida más digna, porque #ahoraescontigo.

Francisco Pinochet Rojas
Ingeniero Agrónomo
Master en responsabilidad Social y Sostenibilidad

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