La precariedad del turismo precordillerano en Linares quedó nuevamente en evidencia. Cero fiscalización por parte de la autoridad local y cero conciencia de muchos visitantes conforman una combinación peligrosa para el cuidado del medio ambiente en los cajones cordilleranos de la comuna.
Las imágenes registradas en el sector de Embalse Ancoa y Los Bellotos muestran una realidad preocupante; acumulación de basura, ausencia de contenedores, retiro insuficiente de residuos -especialmente los fines de semana- y una falta total de señalética que advierta sobre normas básicas de uso del territorio.
El problema no se limita solo a la falta de infraestructura. También refleja un abandono en inversión pública que impide potenciar un turismo sustentable y responsable en una zona con alto valor natural y recreativo.
A esto se suma la conducta irresponsable de algunos visitantes, quienes dejan desechos en áreas naturales, ingresan a sectores cerrados y realizan fogatas en lugares no habilitados, exponiendo al sector a un alto riesgo de incendios forestales.
Vecinos del sector han levantado la voz y exigen mayor fiscalización y aplicación efectiva de la ley. Solicitan controles permanentes, sanciones a quienes infringen las normas y una presencia real de Seguridad Municipal, no solo patrullajes esporádicos, sino fiscalización en terreno.
“Las personas siguen subiendo a sectores que están cerrados, no hay control. Dejan basura por todos lados y fogatas encendidas al lado del río. Si no fuera porque los mismos vecinos colaboran limpiando, esto ya sería un vertedero”, relató una vecina del sector.
La comunidad también apunta a la escasa presencia policial en la precordillera. Con un retén y recursos limitados, los vecinos piden refuerzo desde el municipio, especialmente con vehículos de Seguridad Municipal (1480) que recorran los sectores más alejados.
“El turismo no puede seguir creciendo sin control. Aquí falta fiscalización, conciencia y una acción concreta del municipio. No basta con promover los atractivos, también hay que protegerlos”, enfatizó la dirigenta.
Mientras Linares busca posicionarse como destino turístico, la realidad en su precordillera revela una deuda pendiente; sin inversión, sin control y sin educación ambiental, el patrimonio natural seguirá deteriorándose ante la mirada pasiva de las autoridades.


