Un chileno y un extranjero fueron detenidos en una operación que sacó del mercado más de 150 dispositivos con resina de marihuana. Vendían los productos adulterados con sistema de reparto a domicilio y a través de redes sociales.
Una banda criminal que se dedicaba a comercializar cigarrillos electrónicos adulterados con cannabis sativa fue desarticulada por la Fiscalía Local de Talca y la Brigada Antinarcóticos y Contra el Crimen Organizado (Brianco) de la PDI, tras una investigación de casi seis meses. Se trata de un fenómeno delictual emergente, que utilizaba plataformas digitales y delivery para distribuir drogas, simulando la venta legal de vapeadores.
El operativo permitió la detención de dos sujetos -un chileno y un extranjero- y la incautación de 156 dispositivos electrónicos, resina de cannabis, 59 baterías de vaper, elementos para la recarga de sustancias ilícitas, y 1 millón 700 mil pesos en efectivo, además del allanamiento de tres domicilios en Talca.
“Esta investigación nos permitió detectar y detener a quienes estaban utilizando cigarrillos electrónicos como vehículo para traficar cannabis. Es una nueva forma de delito que se camufla en la apariencia de un producto legal. Aquí hay organización, logística y clara intención de evadir el control policial”, explicó el prefecto inspector Luis Salazar, jefe de la Región Policial del Maule.
La investigación comenzó en enero de este año y derivó en la formalización de ambos detenidos por tráfico de drogas. Uno de ellos quedó en prisión preventiva, mientras que el segundo fue dejado con arresto domiciliario total, medida que fue apelada por la Fiscalía ante la Corte de Apelaciones de Talca.
“Se otorgó un plazo de 60 días para cerrar esta investigación. Este tipo de delitos no solo tienen un impacto en la salud pública, especialmente entre jóvenes, sino que también alimentan una economía criminal que trae consigo otras consecuencias, como lavado de dinero y adquisición de bienes con fondos ilícitos”, detalló el fiscal José Alcaíno, especializado en delitos ligados a la Ley 20.000.
Durante una visita a la región, el subsecretario de Prevención del Delito, Rafael Collado, valoró el trabajo de las policías y advirtió sobre la peligrosidad de estas nuevas modalidades delictuales.”
“Aquí no se trata de drogas ‘menos dañinas’. El crimen organizado siempre deja una estela de violencia, lavado de dinero y daños colaterales. Por eso, es clave perseguir todas las etapas del delito: desde la venta hasta el uso del dinero que se genera con estos ilícitos”, señaló Collado.
Este caso marca un precedente en la zona por la forma de operar de esta organización, que buscaba posicionarse en un mercado aún poco regulado como el de los cigarrillos electrónicos, aprovechando las redes sociales y el delivery para captar especialmente a consumidores jóvenes.


