Los estudios técnicos y de factibilidad para un nuevo embalse en Longaví comienzan a tomar forma. La iniciativa, considerada clave para el desarrollo agrícola y la seguridad hídrica del Maule sur, reunió a autoridades, especialistas y representantes de los regantes en un encuentro realizado en las oficinas de la Junta de Vigilancia del Río Longaví y sus Afluentes (JVRL).
El encuentro fue encabezado por el director regional de la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH), Héctor Manosalva; el jefe de proyecto de la consultora Typsa, Paolo Zúñiga; y parte del Directorio de la JVRL. Con esta instancia, se dio el puntapié inicial a los estudios de ingeniería que permitirán evaluar las zonas con mayor potencial para la construcción del embalse.
Desde la JVRL, el vicepresidente Herman Parada destacó el avance, pero también expresó preocupación por los factores que podrían ralentizar el proyecto.
Aseguró que la falta de nuevos embalses limita el desarrollo agrícola del país y que, pese a la calidad de los suelos del Maule sur, la escasez hídrica reduce la disponibilidad de agua hasta fines de enero, afectando directamente la productividad. “Hace años necesitamos este proyecto y aún no vemos el sentido de urgencia”, afirmó.
Por su parte, Paolo Zúñiga informó que durante las próximas semanas se realizarán trabajos en terreno para identificar puntos favorables para la obra. Las primeras conclusiones actualizadas se proyectan para inicios de 2026. El estudio, añadió, considera un análisis profundo del recurso hídrico y los nuevos desafíos asociados a su disminución en la zona.
El director regional de la DOH, Héctor Manosalva, subrayó que este proceso marca el inicio formal de un proyecto altamente esperado por los regantes. Aseguró que las labores comenzaron este año y avanzan conforme a los plazos establecidos, destacando que tanto Longaví como La Jaula son prioridades del Ministerio de Obras Públicas.
A su vez, el inspector fiscal del proyecto, Gerardo Carvajal, explicó que el estudio tendrá una duración aproximada de cuatro años e incluirá una revisión integral de todos los aspectos técnicos: medio ambiente, arqueología, biota, ingeniería y procesos de participación ciudadana.
Recalcó que la participación constante de la JVRL será esencial para asegurar que el proyecto se adapte a las necesidades locales.
La hoja de ruta ahora se centra en avanzar con rigurosidad técnica y una mirada participativa. El objetivo final es claro: fortalecer la infraestructura hídrica del Maule sur y asegurar un uso sostenible, equitativo y consensuado del agua en un territorio donde la disponibilidad del recurso es cada vez más crítica.


