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Salubrista de UTalca alerta que mala calidad del aire producto del uso de leña podría agravar cuadros de coronavirus

 

Esta semana distintas ciudades, desde Talca a Osorno, han presentado calidad del aire con contaminación superior a lo recomendado por Organización Mundial de la Salud (OMS). Paralelamente, un reciente estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard concluye que el incremento en un microgramo por metro cúbico de material particulado 2,5 está asociado a 15% de aumento en muertes por COVID-19.

La baja en la temperatura y la lluvia en la Región Metropolitana de hace unos días ha hecho recordar que el tiempo frío está a la vuelta de la esquina. Y aunque los climatólogos pronostican algunos días más de calor durante abril en la zona central, los primeros días de mayo traerán sin dudas el frío, y con ello la necesidad de encender la calefacción en los hogares.

En un contexto de disminución de ingresos de las familias, lamentablemente las opciones más baratas de calefacción son aquellas que emiten al aire mayor cantidad de material particulado. La exposición crónica y prolongada a éste, como la que se vive cada invierno en la zona centro sur, tiene comprobados efectos perjudiciales a la salud de las personas. Así lo explica la doctora en Salud Pública María Elisa Quinteros, académica de la Universidad de Talca: “La contaminación del aire, y específicamente la presencia de material particulado 2,5, tiene múltiples efectos comprobados en la salud de las personas, a nivel cerebral, cardiaco, pulmonar, el sistema reproductivo, incluso predispone a la diabetes y la hipertensión”.

En medio de la crisis sanitaria provocada por el nuevo coronavirus, la salubrista levanta la alerta respecto a la contaminación ambiental que cada año contribuye al aumento y agravamiento de enfermedades respiratorias saturando la red asistencial, sobre todo ante la evidencia que un nuevo estudio de investigadores de la Universidad de Harvard entrega sobre la relación directa entre la contaminación por PM 2.5 y la mayor tasa de muertes por COVID-19: “Ellos vieron en su estudio que cada vez que aumenta un microgramo por metro cúbico, que es una unidad de medición del material particulado, se eleva en 15% el riesgo de morir por el coronavirus. Este es el primer estudio que hay disponible, que ve una asociación clara entre estos dos factores”.

Esto implica específicamente que aquellas personas contagiadas pueden tener cuadros muchos más graves debido al deterioro en la salud que genera respirar aire contaminado por tiempos prolongados: “Por ejemplo, si yo me voy a enfermar de coronavirus, pero he estado respirando por mucho tiempo aire contaminado, va a costar mucho más recuperarme que una persona que vive en una ciudad mucho más limpia”. Complementa Quinteros que la situación es más complicada aún para aquellas personas que además tienen alguna otra enfermedad concomitante como asma, diabetes o hipertensión.

Ante esto y los índices de calidad del aire que ya se muestran regulares, la académica señala que es en extremo urgente tomar medidas, ojalá en materia de política pública, que permitan a los hogares del centro sur de Chile depender lo menos posible de la leña como calefacción. Justamente esta semana distintas ciudades, desde Talca a Osorno, han presentado calidad del aire con contaminación superior a lo recomendado por OMS.

A nivel domiciliario, Quinteros también entrega recomendaciones. Lo mejor, explica, es migrar a fuentes más limpias de calefacción y hacerles mantención, pero si eso no es posible procurar tomar medidas que permitan que la combustión de la madera sea menos contaminante. “Si la leña es la única opción, preferir la leña seca, picada, solamente agregar para la combustión papel y astilla, no usar cera ni parafina, mantener el tiraje 10 minutos al encender y cada cierto tiempo chequear los humos visibles”, dice. Además, recomienda chequear y mejorar la aislación de la casa, así como también prevenir el frío usando más capas de ropa y evitando tener la calefacción prendida durante todo el día, sobre todo ahora que las familias se encuentran realizando cuarentena preventiva para evitar contagios.

Por su parte Carolina Loren, master en Desarrollo Humano Sostenible y también académica del Depto. de Salud Pública de la UTalca señala que “la evidencia y recomendaciones están claras, el desafío es como asumimos esta responsabilidad social, del discurso a la voluntad política de la acción, para generar estrategias apropiables y pertinentes para que los grupos sociales más vulnerables, que no tienen la posibilidad de optar por sí solos a las alternativas de calefacción menos contaminantes, puedan hacerlo y al menos, con esas medidas, disminuyan a las consecuencias de la exposición al COVID-19”.

Loren recalca que la pandemia pone en evidencia las profundas desigualdades en nuestro país manifestando que no estamos en las mismas condiciones para prevenir y recuperarnos frente a ésta. “Llegó el momento de ser solidarios como sociedad frente a temas que son parte de nuestra salud y calidad de vida, como son la contaminación y la crisis climática. En términos simples y como circula por redes sociales, antes hablábamos de que compartíamos el mismo barco, pero hoy el COVID- 19 nos pone en evidencia que no estamos en el mismo barco, estamos en el mismo mar, unos en yate, otros en lancha, otros en salvavidas y otros nadando con todas sus fuerzas”, finaliza.

En tanto, el seremi del Medio Ambiente de la Región del Maule, Pablo Sepúlveda, planta que “hoy es más importante que nunca que cuidemos el aire por nuestra salud y la protección del planeta. El llamado nuevamente a la ciudadanía es a no usar leña húmeda, porque la leña es el material de calefacción más contaminante y durante esta crisis sanitaria por el coronavirus necesitamos que las personas tomen todos los resguardos necesarios y acaten las restricciones de no emitir humos visibles desde las viviendas y las industrias, con el objetivo de mantener buenos índices en la calidad del aire durante el periodo de otoño e invierno y así evitar aumentar las enfermedades respiratorias y con ello, colapsar nuestro sistema de salud”.

Medidas restrictivas

El Ministerio de Medio Ambiente implementa cada año una serie de medidas que apuntan a disminuir la contaminación del aire, y en la Región del Maule se desarrollan Planes de Descontaminación Atmosférica (PDA) para dos zonas.

Por un lado, en el marco de la medida paliativa de Gestión de Episodios Críticos (GEC), se lleva adelante el PDA para las comunas de Talca y Maule; y en paralelo, el plan para el Valle Central de la Provincia de Curicó, con acciones destinadas a las comunas de Curicó, Teno, Rauco, Romeral, Sagrada Familia y Molina. En ambos casos se definieron una serie de prohibiciones para los meses de otoño e invierno.

Las restricciones que establecen los planes pueden ser consultadas en el sitio www.airechile.mma.gob.cl. Entre las recomendaciones que han entregado las autoridades se encuentra asegurar el uso de leña seca en la calefacción, hacer una buena mantención previa a los equipos de calefacción, en lo posible utilizar equipos más eficientes y menos contaminantes evitando con ello emitir humos visibles.

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