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Opinión: Más arriba siempre hay sol

Patricio Araya Campos, Profesor de FilosofíaDirector  Liceo TP Diego Portales.

Apenas llevábamos un par de semanas de clases y la noticia de que se suspendían las actividades por la pandemia de Covid 19, nos dejó perplejos.

Por primera vez en varias generaciones, nos enfrentamos a una situación de riesgo global inminente. Sin embargo, no tuvimos tiempo de sentir miedo ni desazón pues nosotros, los educadores, nos convertimos en uno de los principales frentes de soporte para la normalidad del devenir.

Nuestro Liceo Técnico Profesional Diego Portales sumaba un nuevo y especial desafío… lograr aprendizajes significativos en un ambiente absolutamente nuevo y complejo.

Las indicaciones generales parecían fáciles: hacer teletrabajo. Rápidamente la Unidad Técnico Pedagógica, y el Departamento de Estrategias Pedagógicas comenzó un arduo trabajo con cada docente, generando estrategias que permitieran a nuestros estudiantes acceder de la forma más efectiva posible a sus materias. Sin embargo no era el único desafío pues como liceo inclusivo atendemos a niños y niñas con necesidades educativas especiales en educación media técnico profesional, por lo que cada docente debió trabajar en coordinación con las Docentes de Educación Diferencial, a fin de adecuar los contenidos y guías para cada estudiante, de acuerdo a las habilidades que éstos tienen, por tanto las adecuaciones pedagógicas no eran grupales… cada tema, cada prueba tiene nombre, apellido y vida y ¿cómo hacemos esto con la Educación Técnico Profesional de nivel medio? ¿Cómo hacemos esto cuando las familias no cuentan con recursos apropiados en términos de conectividad, económicos, tecnológicos, cognitivos ni las habilidades sociales para contener a sus estudiantes? A todo ello se le suman estresores como cesantía, hacinamiento, enfermedades de base, violencia intrafamiliar, segregación social. Un vasto mundo de desafíos que debimos abordar.

Juntos, todos los estamentos de nuestro liceo, convenimos que no podíamos cejar en el trabajo que durante varios años venimos desarrollando y que nos ha permitido posicionarnos como una alternativa humanizada y de calidad a la educación y buscamos estrategias para continuar acompañando a los estudiantes y sus familias.

A contar de los primeros días decidimos crear una plataforma on line, una sala de clases virtual, a través de la cual pudiésemos entregar los contenidos elaborados por nuestros docentes, en concordancia con la línea de trabajo de nuestro liceo.

Hemos ido creando videos con fines tanto pedagógicos como lúdicos buscando equilibrar esta nueva forma de relacionarnos, haciendo acompañamiento telefónico y con videollamadas, redes sociales, wasap y si es necesario, visitando a los estudiantes en sus domicilios. Esto nos ha permitido continuar entregando contenidos generales y los específicos de Técnico Profesional, quizás el área más compleja y que ha sido abordada por los profesionales con una altura y tecnicismo digno de un instituto profesional.

A todo lo anterior, sumamos turnos éticos voluntarios de docentes, profesionales y Asistentes de la Educación, a fin de tener un acompañamiento para la entrega de material, preparando sets con todas las guías de trabajo impresas, en consideración a la gran cantidad de estudiantes que no poseen los medios para realizar sus estudios a través del internet.
Y en cuanto al apoyo alimentario, recibimos estos desde Junaeb y el Municipio, sin embargo las familias que han ido siendo afectadas por la recesión económica no siempre califican con los indicadores utilizados para medir las carencias y nosotros sabemos estos. Pequeños comerciantes, pymes, agricultores que tenían sus entradas económicas y que hoy, la vida les ha dado un remezón. Entonces, la comunidad educativa desde lo propio, los círculos familiares y de amistades, colaboraron en una campaña para ir en ayuda de esas familias que no habían sido beneficiadas y que requerían un apoyo. Y para alegría nuestra, este apoyo vino de inmediato y llegó no solo de nosotros mismos sino de amigos de lugares tan distantes como Antofagasta o Chillan, quienes conociendo lo que estamos construyendo, nos ayudaron a dar un apoyo.

En cada desafío que ha surgido, nuestra comunidad de educadores ha buscado con tezon una respuesta. Y ese es el brillo de sol que vemos.

No es necesario perseverar en descubrir y vociferar cuales son los errores que se comenten ante esta pandemia y sus múltiples frentes pues, hay que decirlo, ningún país ni sociedad estaba preparado para este escenario. La necesidad imperiosa es encontrar una salida. Y vemos que la respuesta es, en términos generales, ponerse en el lugar del otro, preguntarse ¿y si es mi familia la afectada?, ¿Qué esperaría yo?, y si yo quedo sin trabajo ¿Cómo lo hago?. Si no sé, ¿Cómo quisiera que me enseñaran?, si me siento agobiada, ¿a quién le extiendo una mano?. En lo cotidiano, es el Liceo quien va mediando en los avatares de la vida, entonces, ¿Por qué bajar los brazos cuando más se necesita la acción?

En esta crítica situación vemos que son nuestros valores y responsabilidades individuales y colectivas, lo que marca la diferencia. El amor, como fuente de movimiento perpetuo, la compasión que me hace mirar al otro como a mí mismo pues yo soy el otro, la tolerancia, el respeto, la paz. Estamos siendo testigos de cómo las diferencias se agudizan y marginalidad, pobreza, segregación social dejan de ser ideas y números para convertirse en historias con nombre, apellido, rostro. Quizás no descubrimos el fuego, pero iniciamos una fogata de calor humano que nos ha permitido ir encendiendo fuegos para iluminar y entibiar tantos corazones adoloridos.

Entonces, en nombre del cuerpo de educadores del Liceo TP Diego Portales de Linares, conformado por docentes, profesionales, asistentes de la educación y colaboradores, la invitación es a que como habitantes de esta humanidad, pongamos en práctica todo aquello que esperamos recibir, a que miremos esta pandemia sin miedo sino con respeto, pero conscientes de que nuestro accionar como individuos puede marcar la diferencia, haciendo que luego de este oscuro pasaje, estemos seguros de que más arriba, brilla el sol y entonces, podremos volver a abrazarnos.

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