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Investigador INIA fue incorporado como miembro de la Academia Chilena de Ciencias Agronómicas

El investigador del programa de mejoramiento genético de trigo de INIA, Iván Matus, recibió la distinción en asamblea ordinaria de la entidad.

Con la disertación “Mejoramiento genético de trigo y triticale: rendimiento, calidad, inocuidad, sanidad y adaptabilidad”, el investigador y encargado del programa de mejoramiento genético de trigo de INIA Quilamapu, Iván Matus Tejos, fue incorporado como “miembro de número” de la Academia Chilena de Ciencias Agronómicas, entidad creada en 2008 y que tiene por finalidad “apoyar el permanente progreso de la ingeniería agronómica, en aras de un mejor servicio a la comunidad”.

Matus, ingeniero agrónomo de la Universidad de Concepción, se incorporó a INIA Quilamapu (Chillán) en 1987, para trabajar en el programa de trigo y entre 1994 y 1997 vincularse al programa de Recursos Genéticos de la misma entidad. Su formación como investigador se completó con estudios de post grado, obteniendo, primeramente, un Master of Science en Mejoramiento Genético y Genética en el Colegio de Post-Graduados, en Montecillo, México, y luego un doctorado (Ph.D.) en la Universidad de Oregon, Estados Unidos.

Desde 2004 estuvo a cargo del programa de mejoramiento genético de trigo de INIA y actualmente del programa de mejoramiento de Trigo de INIA Quilamapu, donde lidera el equipo encargado de generar nuevas variedades de trigos destinados, tanto a la industria panadera, como a la industria de las pastas (trigos candeales).

Matus fue presentado durante la Segunda Asamblea General Ordinaria de la Academia, por el académico patrocinante, Andrés Schwember, tras lo cual realizó su disertación enfocada a los aspectos más relevantes y de creciente actualidad que rodean a la generación de nuevas variedades de trigos y triticales.

La Academia Chilena de Ciencias Agronómicas agrupa a los más destacados agrónomos del país, que se han destacado por su aporte al desarrollo sustentable de la agricultura nacional.

Características de los trigos INIA

Durante su exposición (realizada por videoconferencia) Matus indicó que Chile importa, anualmente, 760 mil toneladas de trigo lo que corresponde a un 40% de su demanda, que llega a 1,9 millones de toneladas. Agregó que en un escenario donde la superficie nacional de siembra de trigo se reduce en favor de la fruticultura, entre otros aspectos, existe la obligación de generar variedades chilenas que cubra la demanda faltante, pero con alto potencial de rendimiento, lo que ha permitido suplir la disminución del área del cultivo.

El investigador recalcó que el programa de mejoramiento genético de trigo de INIA apunta, precisamente, a aumentar el rendimiento, y a desarrollar trigos adaptados a los distintos ambientes existentes en la zona triguera nacional, cada uno de ellos con mejor calidad nutricional, más resistentes a la escasez de agua, entre otros muchos aspectos que conforman la alta calidad de los trigos generados por INIA.

Iván Matus agregó que permanentemente están buscando, de manera natural, generar trigos resistentes a las enfermedades fungosas más comunes, lo que apunta a disminuir el uso de fungicidas químicos.

Al terminar su presentación, el investigador recalcó que “la producción de cereales en Chile seguirá siendo viable y contribuyendo a dar seguridad alimentaria a la población y beneficio social pues, gran parte de la producción de estos granos es generada por pequeños y medianos agricultores”.

Acerca de INIA

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) es la principal institución de investigación, desarrollo e innovación agroalimentaria de Chile. Vinculada al Ministerio de Agricultura, cuenta con presencia nacional y un equipo de trabajo de más de 1.000 personas altamente calificadas.

Ejecuta al año un promedio de 400 proyectos en torno a 5 áreas estratégicas: Cambio Climático, Sustentabilidad, Alimentos del Futuro, Tecnologías Emergentes, y Extensión y Formación de Capacidades. Estas iniciativas contribuyen al desarrollo agroalimentario sostenible del país, creando valor y proponiendo soluciones innovadoras a los agricultores, socios estratégicos y la sociedad, generando una rentabilidad social que varía entre 15 % y 25 %, por cada peso invertido en cada uno de sus proyectos.

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