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¿Y ahora qué? Tres experiencias de participación para hablar del Chile que viene post plebiscito

Un trabajador haitiano, una profesora jubilada y un reconocido estudiante secundario fueron parte, al igual que miles de otros habitantes del país, de los diálogos online que ofrece Tenemos que Hablar de Chile, la iniciativa de participación ciudadana de la UC y la U. de Chile.

“El desafío que tiene Chile al día de hoy será aprovechar el proceso constituyente que se avecina para devolverle a la gente la política y para que así sean las grandes mayorías sociales las que reconstruyan Chile”. Con esas palabras se refirió el estudiante del Liceo Eduardo de la Barra de Valparaíso Tadeo Villanueva (18) sobre qué aspectos mantener, mejorar y cambiar del país.

Su visión fue compartida con otras cinco personas desconocidas a través de una conversación por videollamada, organizada por Tenemos que Hablar de Chile, la plataforma de conversaciones y participación ciudadana de la U. Católica y la U. de Chile, que cuenta, hasta ahora, con la participación de 90 mil personas provenientes de más de 330 comunas del país. De esas 90 mil, 80 mil lo han hecho mediante las consultas ciudadanas en línea, mientras que casi 10.000 personas han participado a través de diálogos por videollamada. Estas son algunas de sus historias.

Villanueva se hizo conocido mediáticamente en 2016, cuando explicaba en las micros de Valparaíso las razones de porqué su colegio estaba en paro. Luego, se integró como panelista de un programa de televisión, donde cada semana opinaba acerca de la contingencia nacional. Interesado en los problemas sociales, durante su participación en el conversatorio observó: “Pudimos entrar en un ambiente de cooperación, diálogo y solidaridad: nos reconocimos como parte del mismo grupo de personas que hasta hace poco no se les permitía hablar o participar en política más allá del voto, y que hoy por hoy están recuperando el derecho a la representatividad, a la democracia y a la participación”.

El caso de Mónica Altamirano (64), profesora de inglés jubilada que vive en Freirina, fue más allá del diálogo en línea. En dicha instancia compartió sus opiniones con otros participantes: dos adultos que actualmente se encuentran estudiando para completar su escolaridad y una profesora de matemáticas, con quien se unió para ayudarles a estudiar en las respectivas materias que maneja cada una. Así, después de la conversación, formaron un grupo de WhatsApp para resolver dudas y compartir guías y ejercicios.

Para Altamirano, se trató de una oportunidad valiosa para intercambiar posturas dentro de un clima de escucha entre todos. “Considero que todos debemos opinar sobre los problemas contingentes de Chile, porque el gran problema que existe ahora y que siempre ha existido es que se escucha poco al poblador y él es quien sufre las consecuencias del manejo de una mala o buena economía”, manifestó.

El hablar poco español no fue un impedimento para que Jorel Mindy, trabajador hatiano (35), participara en uno de los diálogos por videollamada de Tenemos que Hablar de Chile. Con el apoyo de una traductora, pudo manifestar su visión acerca de los procesos que se viven actualmente en Chile y ser parte de un gran diálogo que involucra a una diversidad de ideas y realidades.

Hace cuatro años llegó a vivir a la comuna de Conchalí y nunca, ni en Chile ni en Haití, había sido partícipe de una instancia ciudadana como esta. “Valoro que se realicen estos espacios, porque todos tenemos algo que decir sobre el país en el que vivimos. No importa la edad ni de dónde vengas, entre todos debemos escucharnos y aprender de las experiencias”, señaló.

Desde mayo, Tenemos que Hablar de Chile ha permitido que más de 90 mil personas de casi todas las comunas del país puedan participar de un proceso inédito: aportar con sus ideas y propuestas para el país que viene. Estas ideas serán sistematizadas por la U. de Chile y luego puestas a disposición de la ciudadanía, las autoridades y la opinión pública como base para mejorar las políticas públicas, alimentar el proceso constituyente y reflejar las prioridades de la ciudadanía.

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