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La importancia de Enrique Maturana, en el registro fotográfico del Linares de ayer

Don Enrique Maturana es, sin duda, un artista linarense quien, junto al lente de su cámara, su expertise, su talento, fue capturando las imágenes del Linares de otro tiempo.

Hablamos de sus personajes, las autoridades, los hechos, las efemérides, las fiestas populares, entre otras, donde siempre, como en un segundo plano, que también trasciende, aparecen impresos las fachadas de casa y edificios que ya no están pero que podemos reconocer al amparo de las calles o de pequeños puntos que aún se conservan o que, sencillamente, se han quedado en el tiempo.

Al apreciar cada fotografía, nos percatamos que allí está reflejada nuestra cultura, aquella que con la sabia intención del ojo de don Enrique, se fue plasmando desde su Estudio, que se ubicaba en Galería Soteras, en la calle Independencia a unos pasos de Plaza de Armas, para convertirse en un verdadero legado para las nuevas generaciones.

Hay, entonces, un espacio para la nostalgia y la admiración. Nostalgia por un tiempo que ya no existe y que desde la distancia añoramos, muchas veces sin siquiera haber vivido. ¿Cómo es posible ello? Admiración, por esa capacidad y visión de hombres como don Enrique Maturana, que sin mayor interés personal componen desde su posición y convencimiento, la historia de espacio y tiempo de la existencia de un pueblo.
En las fotografías podemos reencontrarnos con aquellos hombres y mujeres que construyeron los muros de la ciudad, que plantaron los árboles o que desde la escuela salieron al mundo, para crecer sin perder el horizonte de la tierra. En las fotografías de don Enrique estamos todos retratados. Allí está la sangre y la risa, la juventud eterna, porque en esas imágenes la muerte no existe.

La Biblioteca Pública Municipal de Linares ha querido en esta recopilación de fotografías del destacado artista Enrique Maturana, rendir un homenaje a su insigne trayectoria. En cada imagen vamos rescatando parte de nuestra memoria colectiva, reviviendo a quienes ya se han ido, rejuveneciendo los ojos lechosos, reconstruyendo nuestras calles y casas y, entonces, como en un pase de magia, el pasado y el presente se funden en un instante, en un parpadeo, y viajamos en el tiempo.

¡Eternamente la frase “llamen a Maturana!!!» estará ligada a un hecho tan significativo que este hombre, con su cámara en mano y su talento innato, debía estar presente para ser testigo privilegiado de tan magno momento.

Fuente ; Manuel Quevedo Mendez

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