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Estudiantes de Pedagogía de la UCM aportan a las comunidades educativas y viven enriquecedora experiencia Práctica profesional en pandemia.

Un grupo de treinta y cuatro estudiantes de la Escuela de Pedagogía en Lengua Castellana y Comunicación de la UCM, pertenecientes al tercer y último momento formativo de la carrera, se encuentran realizando su proceso de práctica profesional de manera remota, con estudiantes de educación media.

Se trata de un gran desafío que han escogido para favorecer el aprendizaje y la enseñanza, adaptándose a la realidad actual, es decir, con distanciamiento físico a causa del COVID19.

Al respecto, la Dra. Giselle Bahamondes, coordinadora de las Prácticas Profesionales de la carrera, afirmó que “En el contexto actual y con todas las dificultades evidentes que el sistema escolar está viviendo, era necesario que los profesores en formación apoyaran las tareas que estuvieran desarrollando los docentes en sus respectivos establecimientos. Es por eso que consideramos que los estudiantes de práctica profesional debían estar más presentes que nunca, aunque fuera de forma remota”, comentó.

En este sentido, la práctica profesional en el contexto de pandemia, explicó la académica, ha contemplado la participación virtual de los estudiantes del noveno semestre en los establecimientos educacionales convenidos por la coordinación, en vínculo directo con un profesor guía asignado y un tutor de la carrera. “La implementación de este proceso ha estado a cargo de las coordinaciones de Facultad y Escuela, quienes hemos tomado contacto con los establecimientos educativos y profesores guía para organizar y mantener el vínculo y la interacción, que por primera vez se ha dado de esta manera, destacando la vocación de nuestros profesores en formación para adecuarse a todos los contextos educacionales, con más o menos recursos y sus propias urgencias, preocupaciones y celeridades”, dijo.

Por su parte, la docente Constanza Garrido, destacó que “como profesora guía, ha sido muy significativo poder formar parte de este proceso. Creo que ha sido un desafío y una instancia de mucho aprendizaje que nos ha llevado a repensar nuestras prácticas y las herramientas que comúnmente usamos, lo más notorio es lo indispensable que se ha tornado actualmente el uso de las TICs, elemento que es muchas veces visto como un enemigo por parte del profesorado y de los directivos de distintos colegios. También destacó el desarrollo de un trabajo colaborativo y sano, en el que la profesora en formación y la profesora guía analizan, proponen y actúan en pro del aprendizaje mutuo, porque para todos es una situación totalmente nueva e inesperada”, afirmó.

El camino docente es diverso y multitudinario

Para la estudiante de Práctica Profesional, Ignacia Castro, lo primero en destacar es la importancia de llevar a cabo una práctica que se aleja completamente de lo convencional. “En años anteriores e incluso, previamente al rediseño curricular de nuestra carrera, se ha pensado, en conjunto al centro de estudiantes anterior y nuestros docentes de práctica, sobre la necesidad de la inserción de prácticas no convencionales a la carrera”, señaló.

De igual manera, la estudiante refirió que “Como estudiante de último año, siempre pensé en la necesidad de experimentar situaciones de este tipo, comprendiendo que el camino docente es diverso y multitudinario. La crisis sanitaria a nivel mundial actual provocó, casualmente, que mi formación desembocara en la experiencia de vivir una práctica no convencional”, sostuvo.

Igualmente, Ignacia aclaró que “Decidí tomar esta práctica no convencional con múltiples cuestionamientos docentes, sin embargo, con el entendimiento de que significaría poner en práctica uno de los elementos más significativos que he adquirido en mi formación: el hecho de convertirse en un eterno aprendiz. Si se desea estudiar pedagogía, independiente de la disciplina, ese es un fundamento esencial. También, esta situación desafiante me motivó a aplicar lo aprendido tanto en mi formación docente, así como también en mi vida a nivel personal”, expuso.

Para Ignacia otro significado de su práctica concuerda con el hecho de repensar la educación y la justicia social en la escuela. «Primero, repensar la educación en el sentido de que no son cursos en línea, ni tampoco, se debería considerar como el traspaso de un curso “presencial” a uno virtual, desde mi punto de vista. Teniendo en cuenta que, los docentes, requerimos el desarrollo de estrategias específicas de acompañamiento, como, por ejemplo, la enseñanza informada del trauma, el conocimiento psicológico de lo que significa una crisis mundial o simplemente, el hecho de movilizar estrategias pedagógicas que aplicábamos en el aula, a un medio digital y virtual si es que fuera posible en un contexto “ideal”. Sin embargo, los contextos ideales son escasos en la educación chilena actual y, finalmente, pensar en idealización pedagógica solo acentúa aún más la brecha social, económica y digital que existía desde antes de la pandemia. En ese sentido, hasta un proceso tan fundamental como es la retroalimentación se ve interrumpida. Razón por la que considero que lo más complejo es movilizar todas las estrategias y metodologías pedagógicas a un terreno de inexperiencia y desconocimiento”, reflexionó.

Por otra parte, la estudiante comentó que “Los profesores y profesoras se encuentran en una sobrecarga tremenda y, como docente en formación, pretendo contribuir a la profesora guía, así como retomar la idea de la justicia social en la escuela, a pesar de que esta sea remota, puesto que es relevante evaluar la desigualdad de las condiciones de acceso a la educación que se ha manifestado en nuestro país y que se acentúa en esta crisis, comprendiendo la crisis sociopolítica y medioambiental nacional, así como evaluar los recursos físicos, las distintas realidades y las nuevas responsabilidades que surge al estudiantado y, finalmente, adecuar el ejercicio docente y la implementación de medidas contextualizadas a los territorios”, acotó.

La enseñanza online supone mayor segregación

«Iniciar una práctica remota ha significado enfrentar mis propios cuestionamientos acerca de si es oportuno o no llevar a cabo la práctica, tanto por mi formación, como por las circunstancias que exige el confinamiento. Esto último, debido a que no tenía seguridad sobre las decisiones que se fuesen a tomar en el Mineduc y desconfiaba de que no mantuvieran la educación a distancia y no me quería exponer, ni tampoco estaba de acuerdo con que se expusiera a estudiantes y profesores a posibles contagios. Finalmente, resolví por asuntos prácticos continuar este semestre pues, asumo, que el estado de cuarentena permanecerá por un tiempo bastante prolongado. Conforme avanza el semestre y la práctica profesional, mantengo la idea de que la enseñanza online supone mayor segregación de la que anteriormente ya se percibía en educación. Por lo que es necesario que en el diseño de planificaciones y evaluaciones se tenga como base este nuevo contexto, en que por ejemplo no todos los estudiantes tienen acceso a un computador o a internet”, comentó la estudiante Sara Valdés.

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