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“El acceder a estudiar en la UCM te compromete con la sociedad”

Sandro Daniel Paredes Díaz, oriundo de Cauquenes, egresó en 2011 de la Escuela de Pedagogía en Religión y Filosofía.

Desde entonces, ha logrado dejar el sello UCM en alto, desarrollando su vida profesional en tres importantes áreas: la escolar, la pastoral y la universitaria.

Casado con Ana María Troncoso y padre de tres hermosos hijos. Hoy, el profesor egresado de la Escuela de Pedagogía en Religión y Filosofía, cuenta cómo ha crecido personal y profesionalmente desde que egresó de la Universidad Católica del Maule.

¿Qué le llamó la atención de la carrera? ¿Por qué estudiar Pedagogía en Religión y Filosofía?

“Estudié esta carrera porque siempre tuve una inquietud humanista y religiosa. Tuve un paso por el seminario San Pablo de Rauquén al salir de la enseñanza media, pero sentí que Dios me guiaba por otro camino. Fueron unos años muy importantes y hermosos de mi vida. Al salir, la carrera de Pedagogía en Religión y Filosofía se abría como una posibilidad que reunía mis intereses personales y me permitía servir a los demás a través de la educación”.

¿Qué recuerdas de tu paso por la UCM?

“Recuerdo tres cosas. En primer lugar, el trato cercano de los profesores y administrativos de la Facultad de Ciencias Religiosas y Filosóficas. Segundo, la fraternidad con los compañeros de estudio. Es importante cultivar la amistad durante la formación universitaria, pues nos permite crecer en la dimensión humana que hoy es tan importante en el mundo profesional. Y, en tercer lugar, guardo un muy grato recuerdo de un grupo de estudio que formamos con estudiantes y el apoyo permanente de un profesor de ese entonces, que siempre nos motivó a buscar respuestas más de lo curricular. Motivados por buscar nuevos espacios de reflexión, pudimos formar una comunidad de estudio llamada ‘Aletheia’, caracterizada por el diálogo entre filosofía, teología, educación y ciencias afines.

Trabajamos en la elaboración de pequeños libros con la editorial San Pablo, organizamos seminarios propios, también hicimos formación bíblica para laicos, entre otros. Hoy, gran parte de esos estudiantes, tiene o cursa estudios de postgrado”.

En la actualidad, y gracias a la Beca Doctoral UCM, Sandro continúa especializándose, ya que cursa el Doctorado en Filosofía, Religión y Pensamiento Contemporáneo. “Junto a eso sigo impartiendo algunos cursos de formación general que me permiten seguir desarrollándome como docente en la universidad”, expresa.

“La UCM me ha dado la oportunidad de desarrollarme académicamente desde mi carrera de pregrado hasta el doctorado. Espero, en ese sentido, ser parte de la primera generación de doctores en Filosofía formados en la región del Maule”, puntualiza.

Un repaso por su vida profesional
Sandro cuenta que, tras egresar de la universidad, trabajó como profesor de religión y coordinador de pastoral en el Liceo Inmaculada Concepción de Cauquenes.
“En este ámbito colaboré con jóvenes y apoderados, con estos últimos en un fuerte trabajo social. Hace unos años se sumó a esta tarea la coordinación de la pastoral de los colegios del obispado de la Diócesis de Linares. Junto a un hermoso equipo de trabajo tratamos de pensar y ejecutar una pastoral en los colegios acorde a los desafíos del mundo actual. Todo este período de trabajo en el colegio fue una etapa de mucho aprendizaje y de grata convivencia.

Paralelamente a mi trabajo en Cauquenes, comencé a trabajar en la UCM, en el año 2012, como profesor de las asignaturas de formación general (Introducción a la fe y Ética cristiana). Dedicaba un día a la semana a esta labor. Poco a poco fui asumiendo otras tareas. Fui coordinador estudiantil en la Pedagogía en Religión y Filosofía durante un período y hasta antes de la crisis sanitaria colaboraba en el área de prácticas, acompañando el proceso de inserción progresiva de los estudiantes en los colegios.

Junto a esto, se me invitó a formar parte en la tarea de capacitación de profesores de Religión durante vacaciones de verano e invierno, tanto en Curicó como en Talca. La misma tarea inicié hace dos años en la diócesis de Linares”, mencionó Paredes.

En tiempos de pandemia ¿Cuál ha sido tu aporte a la comunidad?

“Me ha tocado el cuidado de mi familia y mis estudios, aunque no han faltado las instancias de ayuda social. Junto a un equipo de investigadores de la UCM nos lanzamos en la postulación de un proyecto sobre la dimensión espiritual de quienes se dedican al cuidado de pacientes COVID-19 en nuestra región. Espero que nos vaya bien”.

Finalmente ¿Qué mensaje le podrías dar a nuestra comunidad universitaria?
“Uno se forma para servir mejor. Creo que esto podría resumir como mensaje. El acceder a estudiar en la universidad te compromete de una u otra manera con la sociedad, es ineludible. Por eso es importante plantearse, cuando quieres estudiar algo, o seguir especializándote, en qué medida mi decisión, repercute en los demás. Es una interrogación ética que no solo tiene que ver con lo que hago, sino con lo que quiero ser. No es una pregunta que niegue la retribución económica o los gustos personales, sino que nos hace mirar nuestra vida profesional con un sentido u horizonte más amplio y profundo.

Por otra parte, creo que es importante en el ejercicio de la profesión, especialmente en la pedagogía, seguir reflexionando sobre lo que se hace. Se corre el riesgo de transformarse en un autómata, como si todas las preguntas estuvieran resueltas y solo hay que replicar lo que se nos entrega. En mi experiencia, gracias al testimonio de otros profesores, veo que no es así. Hay muchas preguntas que hay que seguir haciéndose y que deben alimentar nuestra vida intelectual y profesional”.

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