El autodidacta, busca respaldo de la autoridad local o de la empresa privada para exponer y enseñar su novedosa y maravillosa técnica.
Felipe López Osses es un dibujante y pintor autodidacta nacido en Linares el año 1982 y según cuenta, su interés por el dibujo comenzó en su niñez, cuando copiaba las caricaturas que veía en la televisión y en las revistas.
Radicado, por ahora, en la comuna de Peñaflor en la región Metropolitana, Felipe comenta que hace aproximadamente tres años, intentó un acercamiento con las autoridades locales, en la idea de exponer parte de su trabajo o enseñar su técnica a través de talleres, situación que quedó estancada debido a la pandemia del Covid.
Lo que espera ahora, es poder restablecer los lazos con la autoridad o con el mundo empresarial de tal manera de tener la oportunidad de mostrar su trabajo y apoyar a otros artistas locales que deseen aprender de su arte.
Felipe, comentó que en su adolescencia inició su acercamiento al realismo, dibujando animales a partir de fotos de enciclopedias y haciendo sus primeros retratos con lápiz grafito. A los 14 años comenzó a usar el lápiz pasta (bolígrafo), al mismo tiempo que nacía en él su etapa creativa. Estos fueron los primeros pasos de una técnica única y propia que desarrollaría con el tiempo.
Según relata, sus principales inspiraciones siempre han sido la naturaleza y la música. Su interés por la vida silvestre lo llevó a imaginar su propia fauna, la que se ve plasmada en casi toda su obra. La música se convirtió en una “aliada” que, según comenta muchas veces siente como si le “dictara los trazos” que van dando forma a sus creaciones.
En el 2008, después de varios años de práctica basada en el ensayo y error, aprendió a pintar con óleo. “Esta técnica me permitió trabajar en formatos más grandes, al mismo tiempo que ampliaba mi “lenguaje pictórico” gracias al uso de los colores. Mis creaciones se volvieron surrealistas y la nueva herramienta me facilitó una etapa muy productiva”, detalló el artista.
En el año 2015, luego de una búsqueda de un nuevo soporte para su trabajo (algo que no se deteriorara con tanta facilidad como el papel y que no fuera tan complicado para transportar como la madera), encontró un material que completaría la creación de una técnica propia: la tela pintada con bolígrafos de colores o “Relato cromático”, como él le llama, ya que “son obras con muchos detalles y simbolismos, que invitan a un minucioso recorrido y que fomentan la propia interpretación del espectador”. Con esta técnica ha realizado varias obras, en distintos formatos, una de ellas es “Los senderos de Chena” (en la imagen), uno de sus primeros trabajos y el de mayores dimensiones.
Durante su trayectoria, Felipe ha hecho algunas exposiciones individuales y grupales y ha formado parte de agrupaciones artísticas, como el colectivo “Al margen” o la agrupación “Art Colombia”, a la cual se integró este año y que se encarga de llevar a exponentes del arte Latinoamericano al viejo continente.
En su búsqueda constante por aprender y desarrollar nuevas técnicas, actualmente está aprendiendo el arte del tatuaje, una nueva herramienta que, espera, le ayude a cumplir uno de sus propósitos que es retornar a su tierra natal.
Con todo, este talentoso artista linarense, desea dar a conocer su trabajo, lleno de colores, y de magia que a través de una técnica definida lo acerca a grandes exponentes de categoría mundial, pero que requiere del apoyo de las autoridades locales o de la empresa privada para avanzar y generar además, los espacios que le permitan enseñar a otros pintores talentosos, que como él no han encontrado el apoyo suficiente para expandir su arte.


