Invitamos a reflexionar -con la crudeza que amerita el tema- sobre la presencia real de mujeres en espacios de decisión. La evidencia es clara; solo el 6% de los países tiene a una mujer como jefa de Estado, y apenas el 20% de los parlamentos está presidido por mujeres (Mandujano y Castañeda, 2022).
En el mundo laboral, la fotografía no es distinta; apenas un 8,8% de mujeres ocupa cargos de alta dirección (Durán, 2017). Y la brecha salarial, lejos de achicarse, creció de 13,2% a 13,5% entre 2021 y 2022, consolidando una posición más vulnerable para las mujeres (Woman in Work, 2024).
En Chile, las elecciones municipales de 2024 volvieron a confirmarlo. Solo 57 alcaldesas fueron electas, un 16,5% del total de municipios, cifra incluso inferior al período anterior.
Postura
La desigualdad de género sigue siendo la regla en la política chilena.
Ni una sola de las 18 mujeres candidatas a gobernadora regional resultó electa. El mensaje es nítido; persisten las barreras estructurales, culturales y comunicacionales que dificultan el acceso de las mujeres a los centros de poder.
Desarrollo
En el camino a las elecciones presidenciales de 2025, dos mujeres compitieron por la primera magistratura. Ambas enfrentaron una campaña marcada por estereotipos de género, hostigamiento digital, ataques personales y un escrutinio desproporcionado que rara vez enfrentan los hombres.
El resultado fue previsible; el electorado volvió a privilegiar liderazgos masculinos. La historia se repite.
El Maule: señales de esperanza
A nivel parlamentario, los resultados del 16 de noviembre entregan luces, aunque todavía insuficientes.
En el Distrito 17, solo una mujer fue electa de los siete cupos disponibles: Priscilla Castillo Gerli (PDC), con un 10,30%.
En el Distrito 18, la historia se repite; Consuelo Veloso Ávila (IND–PR) obtuvo un 14,91% y logró la reelección, siendo la única mujer electa en la zona.
La mayor señal de avance proviene de la circunscripción senatorial No 9, donde tres mujeres alcanzaron una alta votación:
- Paulina Vodanovic Rojas (PS) – 8,09%
- Beatriz Sánchez Muñoz (FA) – 5,42%
- Andrea Balladares Letelier (RN) – 5,09%
En un escenario históricamente masculinizado, estos resultados abren espacio para mirar con esperanza.
El fortalecimiento de liderazgos femeninos no es solo una deuda, sino una necesidad. Las mujeres que asumen roles públicos dinamizan la vida comunitaria, amplían la representación social y aportan a la reconstrucción de confianzas en los territorios. Su liderazgo conecta, moviliza y transforma.
En la región, existen esfuerzos permanentes en esa dirección. El Programa Mujeres, Participación Política y Social de SernamEG impulsa espacios formativos en toda la región. A esto se suman iniciativas como la Escuela de Lideresas para Mujeres Rurales Jóvenes del Ministerio de Agricultura y el programa Formar para Incidir del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, que trabajan para abrir más puertas a la participación femenina.
Conclusión
Aunque las candidaturas femeninas han crecido, aún estamos lejos de una verdadera paridad política. El desafío hoy es claro; promover, visibilizar y empoderar a las mujeres en sus comunidades, fortaleciendo organizaciones donde ellas ya ejercen un liderazgo natural y cotidiano.
Necesitamos avanzar hacia liderazgos transformacionales, capaces de generar redes de mentoría, acompañamiento y crecimiento colectivo. Liderazgos que integren nuevas miradas, mayor diversidad y una gobernanza más horizontal, inclusiva y participativa.
El Maule tiene talento, tiene mujeres preparadas y tiene condiciones para avanzar. Pero para que ese avance sea real, se necesitan todas las manos.
Aquí te necesitamos. Aquí también soy necesaria. Pero, al final, tú decides.
Proyecto Colectivo del Programa de Mujeres y Participación Política y Social 2025


