La evaluación ciudadana del Presidente José Antonio Kast volvió a deteriorarse y alcanzó su nivel más bajo desde el inicio de su mandato, según la última encuesta Plaza Pública de Cadem.
El sondeo reveló que solo un 37% aprueba la gestión del Mandatario, lo que representa una baja de un punto respecto de la semana anterior. En contraste, la desaprobación subió a 60%, dos puntos más, marcando el peor registro desde el 11 de marzo.
Tendencia a la baja
Los resultados confirman un escenario que se viene consolidando en las últimas semanas. Kast asumió el Gobierno con un 57% de aprobación y un 34% de rechazo, pero desde fines de marzo la balanza comenzó a inclinarse en contra, manteniéndose la desaprobación por sobre el respaldo.
Retroceso en atributos personales
La encuesta también mostró un retroceso generalizado en los atributos personales del Jefe de Estado.
Los mejor evaluados siguen siendo “Responsable” con 45% (-2 puntos), “Autoridad y liderazgo” con 41% (-4 puntos) y “Valiente” con 40% (-6 puntos). Sin embargo, todos presentan caídas relevantes.
En el otro extremo, los atributos peor evaluados son “Dialogante” (33%, -5 puntos), “Cercano” (31%, -2 puntos) y “Empático” (30%, -2 puntos), reforzando la percepción de distancia con la ciudadanía.
Otros indicadores también retrocedieron, como “Genera confianza”, “Tiene carisma”, “Comunica con claridad” y “Capacidad para gestionar crisis”, todos bajo el 40%.
Dificultades en la gestión política
En materia de gestión, la evaluación tampoco es favorable. Los aspectos peor calificados están vinculados al manejo político interno.
Solo un 33% cree que el Presidente cuenta con un buen equipo de gobierno; un 20% considera que puede mantener ordenada a su coalición política, con una fuerte caída de 11 puntos; y apenas un 18% estima que mantiene una buena relación con la oposición.
La excepción: relaciones internacionales
El único ámbito que mostró una mejora fue la gestión de las relaciones internacionales, que subió dos puntos y alcanzó un 52%, consolidándose como el aspecto mejor evaluado del Gobierno.
En contraste, bajaron las percepciones sobre la capacidad para hacer crecer la economía y generar empleo, enfrentar la delincuencia y el narcotráfico, gestionar la inmigración y promover mejoras en educación y salud.
Las cifras configuran un escenario complejo para el Ejecutivo, marcado por una pérdida sostenida de apoyo ciudadano y crecientes cuestionamientos a su conducción política y capacidad de diálogo.


