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Cómo alcanzar el éxito en el primer año de universidad

Dormir las horas recomendadas, planificar las colaciones y organizar los tiempos de estudio son claves para los nuevos universitarios que ingresarán a la educación superior.

Consejos  que entregan los profesionales de la Universidad Católica del Maule (UCM) en esta nueva admisión, que por primera vez se desarrollará en pandemia sanitaria.

Según datos de la Primera Encuesta Nacional de Salud Mental Universitaria, el 46% de los estudiantes presentó síntomas depresivos, otro 46% mostró ansiedad, en tanto un 54% indicó que padece de estrés, mientras que un 30% aseguró que tiene los tres problemas simultáneamente.

Katherine Morgado, académica de la Escuela de Psicología de la UCM explicó que algunas estrategias para disminuir el estrés que supone enfrentarse a estos cambios son “Mantener una adecuada higiene del sueño, esto implica no alterar los ciclos y periodos de sueño y vigilia, conservar una adecuada alimentación, planificar con tiempo y equilibradamente las tareas, trámites o actividades que implicara este nuevo cambio de vida y las demandas académicas que exige la universidad”, sostuvo.

Para la experta, las redes de apoyo resultan claves para facilitar la adaptación. “Apoyarse y poder conversar con personas cercanas a uno cuando sea necesario, desarrollar actividades propias de cada persona, como tener tiempos de recreación o para desarrollar actividades placenteras”, recomendó.

Sin embargo, debido a que cada persona reacciona de forma diferente, es necesario que los nuevos universitarios estén muy atentos a las señales de alerta. “Cuando se pasa de un estrés que puede ser normal a uno que ya puede resultar ser patológico, es cuando la persona observa o siente que la carga de su estrés se empieza a acumular tanto física como emocionalmente, y que de alguna manera se encuentra sobrepasado por las demandas tanto de la vida académica como de su vida en general”, dijo Morgado.

La experta añadió que en ese momento aparecen síntomas como “Agotamiento físico o mental, fatiga, alteraciones del sueño, aumento o disminución del apetito, anhedonia (incapacidad de sentir agrado o disfrutar de cosas y actividades), dolores de cabeza frecuente o dificultad para concentrarse, problemas gástricos como colon irritable y labilidad afectiva. Cuando se observan estos síntomas, y sobre todo si se tienden a agudizarse, una persona podría distinguir que su nivel de estrés no está siendo saludable”, explicó la académica de la UCM.

Alimentación

Aunque pocas personas lo relacionan, la alimentación influye en gran medida en la salud mental. La académica de la Escuela de Nutrición y Dietética UCM, Nicole Giuras, asegura que en periodos de ansiedad se tiende a comer más, por lo que es recomendable “Recurrir a alimentos que den saciedad, pero que no tengan tanto aporte calórico. Los lácteos, las frutas y, sobre todo, el consumo de agua que es muy beneficioso en cuanto al nivel de saciedad momentáneo”, afirmó.

Para Giuras, planificarse y llevar colaciones de bolsillo evita que se encuentre en las golosinas una solución momentánea al hambre. Los frutos secos son una opción saludable, pero respetando las porciones, “Cinco unidades de nueces, 30 de maní, doce de almendras o lo que quepa en la palma de la mano cerrada”.
Además, tratar de comer en los horarios y alejarse de alimentos altos en grasa y azúcar, son los principales desafíos de los nuevos universitarios.

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