Press "Enter" to skip to content

ATL sobre plazoleta de la división nacional Augusto Pinochet: Linares está preparada para decidir a través de una consulta ciudadana vinculante: la gente de esta comuna es razonable y merece ser tomada en cuenta.

Una vez más la plazoleta que divide a Linares genera controversia, además del legítimo sentimiento de zozobra (angustia, inquietud, temor, rabia) en nuestra población

Gente en su mayoría de esfuerzo y de una comuna trabajadora, que reclama con urgencia dejar de ser tristemente reconocida como “la capital de la cesantía, trabajo precario y sueldo mínimo”, “la octava ciudad más contaminada de Suramérica”, y -por cierto- la única ciudad en Chile que carga con una plaza cuyo nombre siembra impunidad, promueve el negacionismo respecto de una de las dictaduras más cruentas del Cono Sur, y perpetúa una “vena abierta” de la historia chilena reciente.

Nos referimos a una herida que hasta ahora ha sido imposible de curar por los gobiernos que han administrado las décadas de post-dictadura, aunque -y para ser justos- gracias a la insistente negativa de los sectores de ultra derecha minoritarios en la sociedad, pero que ostentan cargos de poder y puestos relevantes en el aparato estatal. Es por lo anterior que, producto la impotencia e incapacidad de los actuales conglomerados político-partidistas, como Alcaldía Territorial de Linares (ATL) nos asiste la convicción de que será el pueblo y en este caso, el pueblo linarense quien deberá tomar la última palabra mediante un plebiscito comunal u otro mecanismo de democracia participativa que posibilite las transformaciones que -también en términos simbólicos- las, les y los habitantes de este territorio se merecen. Con lástima y aunque sin asombro, los linarenses hemos leído las declaraciones del oficialista y actual alcalde, Mario Meza, quien ha sostenido sin pudor a los medios de información que estando él a cargo del Municipio “no va a generar ningún cambio”. Un ejemplo más que palpable de la falta de voluntad política para aportar en el proceso de memoria, reparación, justicia y castigo; y una demostración de que los cambios sentidos por la comunidad serán desarrollados por los propios ciudadanos y no por los gobernantes que, encima, confunden y desinforman deliberadamente, tratando de alterar la historia.

Esto, pues el actual edil ha señalado además que “a nadie le preocupa la plazoleta”, negando las reiteradas campañas locales y nacionales (con más de 2 mil 800 firmas solo en la plataforma Change.org) que buscan finalmente otorgar dignidad la territorio quitando el nombre del dictador de una plazoleta pública que divide a la población y que es mantenida con los recursos de todas y todos los linarenses. Peor aún, el edil que
representa a la minoritaria derecha política del territorio ha tratado de establecer una relación de falsa igualdad entre “la plazoleta de la ignominia”
con el Memorial de las y los Detenidos Desaparecidos, víctimas precisamente del dictador Pinochet y su campaña genocida de exterminio, develando así la calidad moral y el negacionismo histórico de quienes actualmente gobiernan a Linares, respecto de un episodio que traumó y quebró al país en dos, destruyó las bases democráticas construidas durante todo el siglo XX y traicionó la soberanía popular nacional, entregando el país a EEUU y las transnacionales en desmedro de un proyecto de desarrollo nacional.

Con todo y frente a la determinación pública de “no generar ningún cambio”, como Alcaldía Territorial de Linares (ATL) reiteramos que las decisiones importantes como el retiro o no de “la plazoleta de la división nacional”, deben ser tomadas por las personas comunes y corrientes, mediante mecanismos de democracia activa y directa que permite incluso la mediocre legislación vigente que las y los ciudadanos han determinado cambiar a través de un proceso constitucional. A eso, y mucho más, nos comprometemos como alternativa social y ciudadana que persigue contribuir al
territorio y disputar el Municipio en 2021. Compromiso que -fundamentalmente- se propone aportar a la construcción de una democracia directa en la comuna que posibilite generar transformaciones sin depender de las decisiones ideológico-partidistas de los actuales administradores, y sin temor a la participación popular quien podría zanjar razonable y responsablemente este y otro tipo de divergencias.

La plazoleta Augusto Pinochet, para algunos un “héroe” o al menos “un mal necesario” que impidió un proceso de “expansión marxista”; para otros -con consenso mundial-, el último dictador de la historia reciente en Chile, quien luego de jurar ante el presidente legítimamente electo, le traicionó al igual que a su patria para dar inicio a una sangrienta campaña de exterminio opositor (sobre todo gente joven), con el real objetivo de borrar las bases de un país que caminaba democráticamente hacia una sociedad igualitaria y, de ese modo, imponer un modelo de acumulación capitalista y concentración de la riqueza en su fase neoliberal; un experimento que por esos años se hacía urgente de probar en Latinoamérica y que luego de cinco décadas podemos apreciar su desigual resultado, condenado a la autodestrucción de la paz social.

Como fuere y más allá de las legítimas apreciaciones históricas que se puedan tener sobre la figura del militar y dictador, Augusto Pinochet, lo cierto es que es un personaje que divide a la sociedad chilena entera, tanto al interior de las consciencias liberales o de derecha democrática (que incluso
reconocen el proceder vil e inaceptable del régimen), como entre los sectores de izquierda u oposición al modelo neoliberal. Pero sobre todo, y a ellas y ellos nuestro respeto, a quienes sufrieron la deshonrosa miseria humana comandada por la bota militar financiada por Estados Unidos como potencia extranjera históricamente intervencionista; personas y hermanas del pueblo que sufrieron y que hoy son sometidas a un proceso de re-victimización impedidos por el alcalde de sanar en plenitud, vulnerando nuevamente su derecho a la reparación.

En ese sentido es que, como linarenses que amamos el territorio y anhelamos el Buen Vivir para la comuna y su gente, es que impulsaremos consultas ciudadanas con legítima y pertinente promoción y difusión, generando debate necesario entre las y los linarenses, así como instrumentos que permitan generar los cambios negados a Linares pero que el pueblo requiere con urgencia para comenzar su nuevo proceso de desarrollo en unidad comunal, sin el lastre y fantasma de la impunidad, y superando aquella “democracia de baja densidad” y tutelada que tanto daño le ha hecho a Linares, a Chile y su gente.

Equipo comunicaciones
Alcaldía Territorial de Linares (ATL)
Noviembre de 2020

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: